El Congreso del PSOE: decencia de saldo y aplausos a los ERE
El Congreso Federal del PSOE, celebrado bajo el lema implícito de la «decencia» que esgrimió José Luis Rodríguez Zapatero, dejó imágenes que invitan al escepticismo, por decirlo suavemente. Mientras el expresidente arengaba a los suyos con que «la decencia y la verdad antes o después se abren camino», la sala ovacionaba a Begoña Gómez, esposa de Pedro Sánchez, y se rendía homenaje a dos pesos pesados del partido imputados por corrupción: Manuel Chaves y José Antonio Griñán, condenados en el caso de los ERE de Andalucía.
El discurso de la decencia y la realidad de los ERE
La paradoja tiene calado económico. Los ERE fraudulentos de Andalucía costaron al erario público unos 680 millones de euros, según las sentencias. Que el partido que gestionó aquello durante décadas ponga ahora la decencia como bandera es, cuando menos, una broma de mal gusto para los contribuyentes. Y que se aplauda a Chaves y Griñán, condenados por prevaricación y malversación, convierte el acto en un sainete.
Pero la cosa no queda ahí. La bienvenida calurosa a Begoña Gómez, cuyo entorno empresarial sigue bajo escrutinio judicial tras el presunto tráfico de influencias con la Universidad Complutense, completa el cuadro. El PSOE parece empeñado en demostrar que la coherencia no es su fuerte, y que el relato de la regeneración choca con los hechos.
Financiación alemana y dependencia histórica
Algunos análisis van más allá: recuerdan que desde el congreso de Suresnes de 1974 el PSOE está bajo la dirección y financiación del SPD alemán. Esto explicaría la deriva atlantista y neoliberal del partido, pero sobre todo subraya una dependencia externa que contradice el discurso de soberanía. Mientras Zapatero habla de decencia y verdad, la vieja conexión germánica sigue pesando en las decisiones estratégicas.
¿Qué esperar de un partido que aplaude a sus condenados?
La pregunta económica relevante es: ¿puede un partido que premia internamente a quienes fueron hallados culpables de malversar fondos públicos ser un gestor fiable de la economía? Los datos de ejecución presupuestaria y control del gasto bajo gobiernos socialistas ya hablan por sí solos, pero este Congreso añade un argumento más a quienes dudan de su credibilidad.
El espectáculo de la decencia de saldo no es gratuito: alimenta la desafección y la percepción de que la política es un cortijo donde las condenas se celebran. Y si el PSOE no corrige esta deriva, el coste no será solo electoral, sino de confianza en las instituciones que necesita cualquier economía para funcionar.