La obsesión por ahorrar electricidad: medidores, duchas solares y apagar hasta el standby
Ahorrar en la factura eléctrica puede convertirse en una obsesión que lleva a extremos difícilmente justificables. Con el euríbor al alza y los precios de la luz disparados, hay quien decide atajar el problema por una vía drástica: reducir el consumo a toda costa. Y no faltan ideas, desde cortar el cable de la comunidad hasta ducharse cada dos días con agua fría.
Pero también hay quien prefiere hacer los deberes con datos. Un medidor de consumo de menos de 20 euros permite saber exactamente lo que gasta cada aparato. La sorpresa, a veces, es mayúscula: un calderín eléctrico, en modo mantenimiento, apenas consume 0,5 vatios, pero su pico al calentar alcanza los 1.152,3 vatios. Un ordenador de gama baja, con pantalla y router, se mueve entre 60 y 90 vatios, mientras que un equipo más potente puede superar los 200.
La alternativa al termo eléctrico es la ducha solar. En invierno, con sol, da agua “casi caliente”; en verano, hasta quema. Y para los más radicales, nada como apagar el diferencial al salir de casa y dejar solo la nevera y la caldera. La rentabilidad de este enfoque depende de cada hogar, pero lo cierto es que cada vez más gente comparte sus mediciones y trucos.
El lonchafinismo eléctrico llegó para quedarse mientras los precios sigan altos. Pero no todo lo que se vende como ahorro lo es realmente. La tarifa nocturna, por ejemplo, parece más un quebradero de cabeza que una solución cuando hay electrodomésticos como la nevera enchufada 24 horas.
Debates relacionados en el foro