Por qué el sistema teme a Escaños en Blanco
Escaños en Blanco ha logrado dejar 14 concejalías vacías en varias legislaturas, incluyendo las 7 de Muruzábal, un pueblo navarro que se quedó sin gobierno municipal al renunciar sus concejales electos a tomar posesión. Con apenas 8.000 seguidores en X y 15 años de existencia, este partido que no quiere gobernar representa la abstención organizada. Su existencia incomoda a la partitocracia porque demuestra que se puede deslegitimar el sistema desde dentro.
El dilema de la abstención: ¿votar o no votar?
El debate sobre si abstenerse pasivamente o votar a partidos como Escaños en Blanco divide a los críticos del sistema. Por un lado, quienes defienden el voto a EB argumentan que es la única manera de convertir la abstención en una fuerza política que obligue a los partidos a tomar nota. Por otro, los partidarios de la abstención total consideran que cualquier papeleta, incluso en blanco, legitima el orden establecido. La frase recurrente es "no vamos a legitimar al sistema", frente a quienes replican que ya lo legitimas pagando impuestos.
Los hitos de Escaños en Blanco
El partido comenzó en 2011 con dos concejales en Foixá (Barcelona) a los que renunció. En 2015 repitió en el mismo municipio con un edil. El gran golpe llegó en noviembre de 2023, cuando ganó las elecciones municipales en Muruzábal, Navarra, obteniendo 7 concejales. Al renunciar, el pueblo quedó sin gobierno, lo que obligó a una intervención de la Diputación Foral. En total, 14 concejalías vacías en 4 municipios.
¿Por qué se oculta la existencia de escaños en blanco?
Según los defensores de la abstención activa, los grandes partidos y los medios mainstream evitan hablar de Escaños en Blanco porque su éxito echaría por tierra el argumento de que "no votar es un fracaso". Si la abstención se organiza y logra escaños, el relato de que hay que votar para cambiar las cosas se desmorona. La escasa cobertura mediática de sus logros, y el hecho de que apenas tenga 8.000 seguidores en 15 años, es interpretado como un boicot deliberado.
¿Puede la abstención activa cambiar el sistema?
El potencial es real: si 8 millones de abstencionistas se coordinaran, obtendrían 110 escaños en el Congreso, suficientes para bloquear cualquier investidura. Sin embargo, la dificultad de organizar una masa tan heterogénea y la falta de confianza en que los partidos de protesta cumplan su promesa de no ocupar cargos limitan el movimiento. Mientras, el debate sigue abierto: entre los que creen que votar a Escaños en Blanco es la única forma de deslegitimar, y los que piensan que cualquier participación es un brindis al sol.
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