Boomers: el 25% del censo que decide elecciones en España
El baby boom se ha convertido en el bloque electoral dominante. Los nacidos entre 1946 y 1964 ya representan una cuarta parte del censo, pero su verdadero poder está en la alta participación. Mientras los menores de 45 votan de forma testimonial, los boomers acuden masivamente a las urnas. El resultado es un sesgo generacional que distorsiona políticas públicas como las pensiones.
No hay consenso sobre los límites generacionales. Una definición sitúa a los boomers entre los 51 y 66 años; otra, más amplia, los extiende hasta los 80. El corte importa porque el peso electoral varía. Lo indiscutible es que los mayores de 65 votan aún más. La abstención juvenil es crónica: la participación cae en picado a partir de los 45 años, amplificando el peso de los boomers en el voto emitido.
La sostenibilidad de las pensiones es el tema de fondo. Los boomers defienden sus prestaciones mientras los jóvenes cargan con cotizaciones crecientes. La inmigración aparece como variable, generando un debate áspero sobre el futuro demográfico y fiscal.
La tendencia es clara: mientras la participación juvenil no remonte, el poder electoral de los boomers seguirá siendo desproporcionado. Con el envejecimiento, su número menguará, pero su influencia en las urnas se mantendrá. La pregunta es si los partidos se atreverán a desafiar a este electorado.