La acusación de mentiras sobre Canarias y Ceuta que no se concreta
El Gobierno habría mentido sobre Marruecos, Canarias y Ceuta, según la acusación que se sostiene en el debate. Se resume en una exigencia tajante de uno de los participantes: «por todas y cada una de estas mentiras tendrían que haber dimitido sus autores». Falta, eso sí, la lista cerrada de mentiras. Y sin lista, la acusación se apoya sobre un vídeo de hace ocho meses y una pregunta que se lanza sin respuesta: «¿alguien se acuerda de Ceuta?».
¿Qué bulos se atribuyen al Gobierno?
No hay un inventario. Lo que circula es
un relato: que el Ejecutivo conocía de antemano movimientos migratorios que después presentó como imprevisibles. Nunca se ha aportado, sin embargo, un documento que demuestre esa supuesta ocultación. La acusación se queda, por tanto, en el terreno de la sospecha mientras no aparezca la prueba.
La cosa se complica cuando la crítica pasa del fondo al
relato de los hechos: para quienes sostienen la acusación, no es tanto que un Gobierno module su mensaje según el día, sino que lo module y encima lo niegue.
El vídeo de hace ocho meses y el supuesto plan de Marruecos
El pilar de la acusación es un vídeo.
Ocho meses antes, en su
minuto 35, se detallaba —siempre según quienes lo esgrimen— un supuesto plan de Marruecos que incluía Canarias. La ironía que acompaña al enlace lo dice todo:
no se podía saber, y tal. Es decir, la tesis es que sí se podía.
Ahí está el nudo del asunto. Un vídeo no es una filtración oficial, ni un informe, ni una nota de inteligencia. Sirve para señalar una intuición, no para cerrar un caso. Que se repita como si fuera prueba plena habla más del hambre de certezas que de la solidez de la denuncia.
¿Por qué se menciona Ceuta?
Ceuta reaparece porque es el episodio que, según esa acusación, nadie quiere volver a explicar. La pregunta —«¿alguien se acuerda de Ceuta?»— funciona como recordatorio de algo que se habría preferido dejar atrás. Si, como sostiene quien la lanza, ya entonces se podía leer lo mismo en ese vídeo, la pregunta incómoda es por qué no se actuó.
Con este material, es previsible que la exigencia de dimisiones siga sonando cada vez que se mencionen Canarias o Ceuta. Pero sin una lista de esas mentiras con nombres y fechas, lo más probable es que la discusión vuelva a quedarse donde empezó: en el vídeo, en el minuto 35 y en la sensación, difícil de probar, de que alguien sabía y calló.