China nos come: el fracaso educativo que lastra la economía
Mientras el discurso oficial insiste en la recuperación económica, un debate recurrente apunta a la brecha educativa como el verdadero talón de Aquiles frente a China. La percepción de que el gigante asiático nos supera en formación y productividad no es nueva, pero cada cierto tiempo un dato o anécdota la devuelve a la primera línea.
El dinero tirado a la basura en digitalización
Uno de los ejemplos más ilustrativos lo protagonizó una persona con cierta responsabilidad en el Departament de Educació catalán. Se organizaron cursos durante el mes de julio para enseñar al profesorado a manejar las pizarras digitales y los contenidos interactivos recién adquiridos. El resultado fue un fracaso estrepitoso: apenas nadie se apuntó. Al final, las pizarras quedaron de adorno mientras los alumnos jugaban con los portátiles. La inversión pública, millonaria según el relato, se evaporó en equipos infrautilizados.
La conclusión que extraen muchos análisis es que el problema no es de recursos, sino de cultura y formación docente. Mientras en China se prioriza la enseñanza efectiva, aquí se adoctrina y se desperdician partidas presupuestarias en tecnología que no se sabe usar.
El contraste con China
Hay quien sostiene que el verdadero adversario de China no es España, sino Estados Unidos, y que nuestro país lleva dos siglos siendo devorado por peces más grandes. Pero la sensación de que la brecha educativa nos hace vulnerables sigue ahí. La productividad futura depende de la calidad de la formación actual, y los indicios no son alentadores.
La pregunta incómoda: ¿puede España competir en productividad con un sistema educativo que desaprovecha sus propias inversiones? La respuesta, por ahora, es un no rotundo.