no me joas la guitarra
Himbersor
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https://www.frontnieuws.com/wetenschappers-ontwikkelen-koekjes-van-plastic-afval-om-de-massa-te-voeden/ 26 de agosto de…
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Sí, existe un equipo que convierte residuos de plástico PET en algo con forma de galleta usando levadura editada con CRISPR. No, eso no está alimentando a nadie: el kilo sale a unos 60 dólares, nadie las ha probado y el proyecto se financia con un programa de comida espacial de la NASA.
Hay una investigación real que transforma residuos de plástico en una masa comestible. Y hay un salto enorme entre eso y dar de comer a las masas. El primer paso ya se ha dado en un laboratorio. El segundo no está ni cerca.
El trabajo viene de la Universidad del Sur de Illinois en Carbondale. Un equipo de investigación reprogramó cepas de levadura mediante edición genética CRISPR para que fueran capaces de procesar tereftalato de polietileno, el PET que aparece en botellas de agua, envases de comida y buena parte de la ropa sintética. La levadura, tal cual, no come plástico. Modificada, sí.
El plástico tampoco llega entero al microbio. Antes hay un paso que los investigadores llaman disolución hidrotermal oxidativa: calor, agua y oxígeno combinados para romper el PET en compuestos más pequeños. De ahí sale una suspensión con proteínas, grasas y ácidos, que la levadura modificada termina de transformar. A esa base le añaden fibra, almidón y edulcorantes para arreglar textura y sabor, y el conjunto acaba en una impresora 3D. El plástico entra por un extremo y sale por el otro convertido en una pasta con nutrientes.
El producto final se llama µBites, o MicroBites: galletas pequeñas impresas con la forma de la letra griega mu. La investigadora principal del proyecto, Lahiru Jayakody, microbióloga, contó a New Scientist que el aroma le parecía agradable y acogedor. Huele bien, viene a decir, igual que una galleta de verdad.
Probar, no las ha probado nadie. El equipo sigue esperando la aprobación de la universidad para dar ese paso, así que cualquier afirmación sobre el sabor es una previsión, no un dato. Y sobre si son seguras para el consumo, menos todavía: sin esa autorización y sin ensayos no hay nada sólido que sostener.
Los números aprietan. Según The Guardian, producir cerca de 1 kilogramo de estas galletas experimentales cuesta hoy alrededor de 60 dólares. Por ese precio, cualquier alimento convencional sale muchísimo más barato, así que la idea de alimentar a poblaciones enteras con esto choca antes con la aritmética que con la química.
Jason Hallett, investigador del Imperial College de Londres, lo puso en su sitio en New Scientist. Cada año se generan unos 400 millones de toneladas de residuos plásticos. No vas a convertir todo eso en galletas, señaló. En su opinión, este proceso no resuelve la crisis de los residuos y resulta imposible de llevar a escala comercial.
La distancia entre un prototipo y un producto es enorme. Pasar de una bandeja de laboratorio a una planta capaz de absorber millones de toneladas de residuos exige instalaciones, energía y un mercado dispuesto a pagar por el resultado. Nada de eso está hoy sobre la mesa.
La investigación se financió a través del Deep Space Food Challenge de la NASA, un programa que busca maneras nuevas de producir comida en misiones espaciales de larga duración. Un viaje a Marte implica meses o años fuera de casa y límites severos en la cantidad de alimento que se puede cargar desde la Tierra. Convertir residuos y materia vegetal en nutrientes, allí, es un problema que merece la pena resolver: no hay supermercado a mitad de camino.
El mismo equipo ha trabajado con una cepa de levadura modificada capaz de transformar biomasa vegetal en aromas de vainilla. La lógica es parecida. Se trata de fabricar lo que falta con lo que sobra, en un sitio donde no llega nada. El programa no busca abastecer ciudades: busca que una tripulación cierre el ciclo de sus propios residuos durante un viaje largo, donde cada gramo de carga cuenta.
Por ahora, nadie ha comido una galleta hecha con plástico. Que alguna vez alguien quiera hacerlo es otra discusión, y si en algún momento se plantea como alimento para personas tendrá que pasar antes por los controles de seguridad alimentaria y por el criterio de un profesional sanitario.
https://www.frontnieuws.com/wetenschappers-ontwikkelen-koekjes-van-plastic-afval-om-de-massa-te-voeden/ 26 de agosto de…