Los conservadores también traen inmigración: datos y contradicciones
En el año hasta junio de 2025, la inmigración neta en Reino Unido cayó a 204.000, un 78% menos que su pico de 2023. El gobierno conservador británico presume de freno. Pero en España, el relato se invierte: los periodos de gobierno del PP (Aznar, Rajoy) coincidieron con las mayores oleadas migratorias. ¿Son los conservadores realmente más duros con la inmigración o es un mito?
El periodo Aznar: la gran regularización
La llegada masiva de inmigrantes a España comenzó con José María Aznar. Entre 2000 y 2004, el PP impulsó una regularización que legalizó a cientos de miles de extranjeros. Las cifras de entrada se dispararon. Quienes defienden que la izquierda es la única responsable ignoran que fue un gobierno conservador el que abrió la espita. La crisis de 2008, gestionada ya por Zapatero, frenó temporalmente el flujo, pero el patrón ya estaba marcado.
Rajoy y la crisis: ¿parón o espejismo?
Con Mariano Rajoy, la inmigración se redujo, pero no por política migratoria restrictiva, sino por la crisis económica. El desempleo actuó como disuasor natural. Cuando la economía se recuperó, los flujos volvieron a crecer, y el gobierno de Rajoy no adoptó medidas contundentes para evitarlo. La crítica interna en el debate apunta a que la derecha española nunca ha tenido una política migratoria coherente, sino que ha reaccionado a las circunstancias.
El caso británico: ¿excepción o regla?
La drástica reducción de inmigración en Reino Unido bajo los conservadores parece contradecir la tesis de que la derecha es más permisiva. Sin embargo, el dato es engañoso: la caída se debe en gran parte a cambios en visados post-Brexit y a la salida de británicos y europeos. No es una política antiinmigración pura, sino un reajuste del mercado laboral. Además, en España el contexto es distinto: la inmigración extracomunitaria no requiere visados tan restrictivos.
El negocio de la inmigración: capitalismo vs. ideología
Varias intervenciones en el debate señalan que la inmigración no es un fenómeno ideológico, sino económico. Las élites financieras y empresariales necesitan mano de obra barata y nuevos consumidores. Tanto la derecha como la izquierda sirven a esos intereses, aunque usen distintos relatos. Mientras la izquierda habla de derechos humanos, la derecha llama emprendedores a los inmigrantes. Al final, el resultado es el mismo: más inmigración.
La pregunta que queda abierta es si algún partido está realmente dispuesto a reducir la inmigración de forma significativa, o si todos, en el fondo, la necesitan para sostener el modelo económico. Los datos muestran que los conservadores españoles no son una excepción.
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