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La emigración española antes y durante el franquismo tuvo causas complejas, más allá de la mera persecución política.
La afirmación de que alguien huyó de Franco en 1930 sitúa el evento en un momento clave. España, en ese año, vivía la Segunda República, un periodo de profundos cambios políticos y sociales. La emigración española no era un fenómeno nuevo; ya desde finales del siglo XIX, miles de españoles buscaban oportunidades en América, principalmente en Argentina, Cuba y Brasil, empujados por la pobreza, la falta de empleo y las crisis agrarias. El exilio político, tal como se entendió tras la Guerra Civil, aún no era la principal motivación para cruzar el Atlántico.
Con la llegada de Franco al poder tras la Guerra Civil (1936-1939), la naturaleza del exilio cambió drásticamente. Miles de republicanos y opositores al régimen se vieron forzados a abandonar el país, no solo por motivos políticos, sino también por la represión y la falta de libertades. Esta diáspora, sin embargo, se produjo mayoritariamente a partir de 1939. Por tanto, una huida en 1930 de la figura de Franco como dictador no sería posible, ya que Franco no ostentaba el poder absoluto en esa fecha.
Los motivos económicos siempre han sido un motor fundamental de la emigración española. La industrialización desigual, la concentración de la tierra y las crisis cíclicas generaron bolsas de población con escasas perspectivas de futuro en España. La búsqueda de mejores salarios y condiciones de vida en el extranjero era una opción lógica para muchos. El contexto de 1930 estaba marcado por la Gran Depresión a nivel mundial, que sin duda afectó también a las posibilidades de emigración y al destino de quienes ya estaban fuera.
Republicanos que huyeron…
ni eso, en…
Huyó del Reino…
Es una vergüenza,…