El exclavizador de mentes
Será en Octubre
La brecha penal de género…
Follow along with the video below to see how to install our site as a web app on your home screen.
Nota: This feature may not be available in some browsers.

Dos tribunales rusos han aplicado el mismo artículo, el 134, a dos relaciones con personas de 15 años y sin violencia acreditada, y han dictado penas muy distintas: 300 horas de trabajo comunitario a una mujer de 21 años y tres años de prisión a un hombre de 48. El caso ha reabierto el debate sobre una supuesta brecha penal de género.
Un tribunal de Kubán, en Rusia, condenó a una mujer de 21 años a 300 horas de trabajos comunitarios por mantener una relación con el hermano de 15 años de su marido. La denuncia la presentó la suegra. En San Petersburgo, otro tribunal ha impuesto tres años de prisión al bloguero Alexéi Podnebesny, de 48 años, por una relación con una seguidora que tenía la misma edad. La fiscalía pedía siete. Podnebesny fue detenido en la sala tras la lectura.
En Rusia la edad legal de consentimiento sexual son los 16 años. Por debajo de esa línea, y siempre que no haya violencia ni amenaza, entra en juego el artículo 134 del código penal, que castiga las relaciones sexuales con menores. Los dos casos encajan ahí. No hubo violencia acreditada en ninguno. Y sin embargo la pena se dispara de un lado al otro: trabajos comunitarios en Kubán, prisión en San Petersburgo.
Hay hombres que han señalado el contraste en redes y han exigido que la mujer sea encarcelada también. La reacción incomoda a quien defiende la igualdad: pedir paridad no significa reclamar que se castigue más, sino que se juzgue con los mismos criterios. Es una distinción pequeña en la teoría y enorme en la práctica.
La defensa del bloguero sostiene que a la joven le faltaba un mes para cumplir los 16 años. La propia joven pidió al tribunal que archivara el caso por reconciliación, asistió a la lectura de la sentencia y dijo que se querían. La fiscalía se opuso y el tribunal no atendió la petición.
Una condena de tres años no se sale igual que se entra. Eso no convierte la sentencia en acertada ni en errada, pero la diferencia con 300 horas barriendo una calle invita a preguntar qué pesó en cada balanza. La edad de la víctima es la misma. El consentimiento, según los dos relatos, también.
Hay quien sostiene que existe una brecha penal de género: que los hombres reciben condenas más altas por el mismo delito, y que esa brecha se repite en varios países. Los dos casos rusos le dan munición a esa tesis. También hay quien recuerda que las estadísticas agregadas de condenas no siempre separan el tipo penal, los antecedentes o las circunstancias, y que extrapolar de dos sentencias es arriesgado.
La igualdad ante la ley no exige que todos reciban la misma pena. Exige que el tribunal evalúe del mismo modo quién es la víctima y hasta qué punto lo es. Aplicado al artículo 134, eso deja una pregunta sin cerrar: por qué dos hechos casi idénticos acaban con penas que no se parecen.
Esto es derecho penal comparado y los tribunales valoran circunstancias que no se ven en dos sentencias leídas de pasada. Ante una duda concreta, un abogado.
La brecha penal de género…