El legado de los HIMARS: entre la realidad y la propaganda
Los sistemas de lanzamiento múltiple HIMARS llegaron a Ucrania con la promesa de cambiar el curso de la guerra. Sin embargo, el debate sobre su eficacia real sigue abierto, especialmente tras conocerse que 12 soldados estadounidenses resultaron heridos y fueron evacuados a hospitales alemanes. Aunque Washington no ha confirmado oficialmente el incidente, las fuentes en el terreno apuntan a que el sistema no es invulnerable.
En paralelo, se ha recordado el ataque más letal atribuido a estos lanzacohetes: la destrucción de un cuartel ruso donde habrían perecid cerca de 200 soldados. Un golpe que, según los análisis, demostró la capacidad de precisión del arma, pero también su vulnerabilidad logística.
Ahora, la atención se desplaza hacia los misiles Taurus, que algunos consideran el siguiente escalón tecnológico. «Eso sí que va a ser el game changer de verdad», apuntan los expertos. La pregunta es si el modelo occidental de apoyo militar, basado en armamento de alta precisión pero en cantidades limitadas, puede sostener el ritmo de una guerra de desgaste.
El balance provisional: los HIMARS demostraron que pueden infligir daños significativos a la retaguardia rusa, pero no han sido la bala de plata que algunos pronosticaron. La guerra de Ucrania sigue siendo, ante todo, una guerra de artillería y de números.