Máximo Décimo Hispanio
sensador de pollos
Hoy me escribe este perfil:69…
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La dificultad para acceder a una vivienda digna ha llevado a jubilados a compartir piso, una situación que pone de manifiesto la precariedad de la vejez.
Hay jubilados de 69 años que, tras una vida trabajando y cotizando, hoy buscan una habitación en un piso compartido por unos 275 euros al mes. Esta no es una anécdota aislada, sino una realidad cada vez más extendida que rompe con la imagen de una vejez tranquila y resuelta. La posibilidad de vivir solos, algo que antes se daba por sentado, se ha convertido en un lujo inalcanzable para muchos de nuestros mayores.
Vivir solo, con la privacidad y la comodidad que ello implica, se ha vuelto prohibitivo. El aumento de los alquileres y el coste de vida general han empujado a personas mayores, que han contribuido durante décadas a la economía del país, a buscar alternativas de vivienda más económicas. La necesidad de compartir espacio vital con desconocidos, a una edad en la que se espera descanso y tranquilidad, es un síntoma preocupante de la situación económica de este colectivo.
Mientras se debaten ayudas y políticas sociales para diversos colectivos, surge la pregunta incómoda de si nuestros propios mayores están siendo una prioridad. La imagen de España "yendo como un cohete" contrasta fuertemente con la realidad de aquellos que se quedan atrás, incapaces de asegurar un techo propio. Esta situación debería ser un punto de reflexión y acción para la sociedad en su conjunto.
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Aqui viven bien…