Podemos encadena cuatro años en números rojos y reduce su patrimonio a la mitad
El partido que llegó al Congreso prometiendo tumbar el régimen ahora no es capaz de cuadrar sus propias cuentas. La última información de El Mundo cifra en 7,8 millones de euros las pérdidas de Podemos y constata que su patrimonio se ha fundido a la mitad, con cuatro ejercicios consecutivos en negativo. La causa es un círculo vicioso clásico: menos votos, menos escaños, menos subvención pública y, por tanto, menos ingresos para mantenerse en marcha.
El círculo vicioso de la financiación
El mecanismo es tan simple como letal para cualquier formación política. Los resultados electorales determinan la financiación estatal que recibe el partido cada año, y la caída en picado de la representación parlamentaria ha arrastrado las cuentas. A ello se suma un gasto que no se ajusta a la nueva realidad: mantenimiento de sedes, estructura territorial y un aparato que fue diseñado para un partido con aspiraciones de gobierno, no para una formación en declive.
Lecturas enfrentadas sobre el futuro
En el análisis político, las lecturas se dividen. Hay quien sostiene que esta hemorragia financiera demuestra una incapacidad de gestión que descalifica a la formación para gobernar, mientras que otro sector apunta a que las pérdidas son el precio de mantener viva una marca política que otros actores utilizan como fuerza auxiliar. Entre medias, las dudas sobre la estrategia electoral de la cúpula, con movimientos que algunos interpretan como un intento de conservar el poder interno antes que de remontar al partido.
Lo que parece fuera de discusión es que la senda actual no es sostenible. La pregunta que queda en el aire es si Podemos será capaz de frenar la caída o si, como tantos otros proyectos políticos, terminará siendo un satélite institucional condenado a orbitar alrededor de fuerzas mayores.