Madrid, top mundial, pero el ranking no llega al barrio
Madrid se sitúa entre las 25 principales ciudades del mundo según el Oliver Wyman Forum. El titular es impecable para la foto institucional. Pero la lectura económica que circula entre analistas desconfiados matiza el triunfo: el grueso del PIB se concentra en apenas cuatro distritos, y la sensación en el resto de la ciudad no casa con el brillo del ranking.
La disyuntiva está servida. Quien mira el crecimiento, ve oportunidades de negocio y empleo; quien mira el bolsillo, ve alquileres que suben, salarios que no acompañan y una calidad de vida que se defiende mejor en ciudades medias europeas, como las inglesas, sin necesidad de pelear por el centro. La cuestión de fondo no es si Madrid es una gran ciudad global, sino para quién lo es.
Los hay que señalan que la concentración de actividad también concentra recaudación y servicios, y que eso acaba beneficiando a todos. Frente a ellos, la visión escéptica recuerda que cada año el centro queda más lejos para quien no ha subido al carro de la burbuja. Las cifras del ranking no distinguen entre el Madrid que factura y el Madrid que trabaja por un sueldo medio.
El aplauso internacional convive con una pregunta incómoda: ¿cuánto de ese éxito global redistribuye? Si el modelo sigue igual, el top 25 seguirá subiendo mientras el malestar local hace lo propio. Hasta que el ranking no se note en la cesta de la compra, el triunfo será de boquilla.