Sánchez resiste la «semana negra» que la oposición auguraba
Los que esperaban un Armagedón judicial que tumbara al presidente se han quedado con las ganas. La semana pasada, marcada por la condena a 24 años de un ex barón socialista, la redada de la UCO en Soria con seis detenidos del PSOE y la restricción de movilidad de Begoña Gómez, no logró quebrar el bloque de investidura. Pedro Sánchez salió al paso en el Congreso y sus socios, con algún coletazo, reafirmaron el apoyo.
La tormenta judicial que no descarriló al Gobierno
El punto más grave fue la condena unánime a 24 años de prisión de un ex alto cargo socialista, descrito como «organización criminal» en la sentencia. A eso se sumó la imputación de las hijas de Sánchez y el pasaporte de Begoña –que fue citada, aunque su movilidad quedó restringida–. La UCO también realizó una redada en el Ayuntamiento de Soria contra seis miembros del PSOE. Sin embargo, ninguno de estos frentes provocó la rotura de la coalición. Como resumió un análisis: «El bloque de investidura sigue unido. Nadie quiere a la derecha».
El contraanálisis: corrosión lenta pero sin grietas
Frente al relato de resistencia, existe una corriente que ve en estos episodios la antesala de un desgaste imparable. Se señala que el «lawfare» no es excusa: la condena firme a 24 años y los registros policiales indican una trama enquistada en el partido. Otros recuerdan que desde Zapatero los escándalos se acumulan y que la inmigración y la vivienda son una bomba social para la próxima legislatura. Pero, por ahora, la aritmética parlamentaria aguanta.
La semana pasó y Sánchez mantiene el pulso. Queda el comité federal y una declaración en el Congreso esta semana. La oposición se frota las manos con los próximos movimientos judiciales, pero por ahora el presidente sigue en Moncloa. El dato que descoloca: incluso con la condena de su «mano derecha» en la ejecutiva, el Gobierno no se tambalea. Veremos cuánto dura esta calma tensa.