Funeral de la DANA: primera fila para los políticos, fondo para las familias
¿Quién decide quién ocupa la primera fila en un funeral por más de doscientas víctimas? En la catedral de Valencia, según los mensajes que circulan, la respuesta fue la clase política. Los familiares de los fallecidos quedaron detrás, mientras autoridades civiles y eclesiásticas ocupaban los sitios de honor. La escena, retransmitida en directo, desató una oleada de indignación que aún colea.
El funeral, oficiado por el arzobispo de Valencia, incluyó cánticos sobre los pecados de los políticos y un mensaje del Papa que se leyó en voz alta. Fuera, a la salida, un grupo de ciudadanos abucheó a los asistentes. Dentro, según los testimonios que circulan, hubo quien pidió selfies con la reina y quien le dijo que estaba «enamorada». La mezcla de luto y protocolo produjo escenas que muchos calificaron de berlanguianas.
¿Por qué no fueron los familiares en primera fila?
La pregunta recorre todos los análisis. En un funeral convencional, los deudos ocupan el primer banco. Aquí, no. Los mensajes que se cruzan estos días insisten en lo mismo: los políticos se sentaron delante, los familiares detrás. Algunos añaden que ni siquiera se levantaron a dar el pésame. La imagen de las autoridades sonriendo mientras las víctimas esperaban turno para saludar dio la vuelta a las redes.
Hay quien sostiene que el acto fue un «ritual de ofrecimiento» y no una misa funeral al uso. Ese matiz, si es cierto, no explica por qué las familias quedaron relegadas. La sensación dominante es que el protocolo se diseñó para proteger a los cargos públicos, no para honrar a los muertos.
El obispo, los cánticos y el mensaje del Papa
El arzobispo comenzó con un cántico sobre los pecados de los políticos. La elección no pasó desapercibida. Algunos asistentes interpretaron que la Iglesia señalaba a los responsables de la gestión de la catástrofe. Otros lo vieron como un gesto vacío, una forma de cubrir el expediente sin señalar a nadie en concreto.
El mensaje del Papa, leído durante la ceremonia, fue recibido con escepticismo. La referencia a un «Papa negro satanista» que aparece en algunos mensajes es una muestra del clima conspirativo que rodea todo lo relacionado con la DANA. No hay pruebas de nada de eso, pero el simple hecho de que se mencione indica hasta qué punto el relato oficial ha perdido credibilidad.
La gestión de la catástrofe: presas, avisos y radares
Más allá del funeral, el debate de fondo sigue siendo la gestión. Varios mensajes apuntan a la apertura de presas sin aviso previo. «Abrieron las presas sin avisar... y no pasa nada», resume uno. Otros recuerdan que el consulado de Japón avisó a sus ciudadanos 48 horas antes, mientras que aquí a las 18:00 se decía que no pasaba nada.
La Confederación Hidrográfica del Júcar y la Aemet aparecen en casi todas las críticas. Se habla de radares rotos, de un servicio «tercermundista» y de decisiones tomadas a destiempo. La cifra de 500 litros por metro cuadrado en Chiva se discute: hay quien dice que fueron 160 y ofrece demostrarlo. La discrepancia de datos alimenta la desconfianza.
La teoría de la siembra de nubes y el papel de Marruecos
Una de las derivadas más llamativas es la que apunta a la siembra de nubes desde Marruecos. Según esta versión, el yoduro de plata dispersado en la atmósfera podría haber intensificado las lluvias. No hay confirmación oficial. Los medios de verificación lo han negado. Pero la teoría persiste porque, según quienes la defienden, nadie ha investigado en serio.
El argumento se apoya en la existencia de tecnología israelí suministrada a Marruecos y en la competencia agrícola entre ambos países. Es una hipótesis sin respaldo probatorio, pero que circula con fuerza en los círculos que desconfían del Gobierno. La ausencia de una investigación oficial independiente hace que el bulo, si lo es, tenga recorrido.
El trasfondo político: elecciones, Ayuso y el «no pasa nada»
El funeral coincidió con la proximidad de unas elecciones. Varios mensajes lo señalan como un acto de campaña encubierto. La presencia de dirigentes del PP y del PSOE, junto a empresarios como Juan Roig, refuerza esa lectura. «Hay elecciones mañana y vuelven a salir los mismos», se lamenta.
La figura de Ayuso aparece en varios comentarios, con ironía sobre quienes se declaran votantes suyos mientras se presentan como falangistas. El cruce de acusaciones entre partidos no ha servido para esclarecer responsabilidades. La sensación general es que todos los implicados se protegen mutuamente.
Lo que queda por saber
El funeral no cerró ninguna herida. La ausencia de dimisiones, la falta de una investigación independiente y la repetición de los mismos nombres en los mismos sitios apuntan a que la gestión de la DANA seguirá siendo un asunto sin resolver. Las familias de las víctimas, mientras tanto, siguen esperando respuestas que no llegan.
Al final, la única verdad incontestable es que los muertos ya no pueden votar. Los vivos, en cambio, parece que sí.