Ceuta: la UE aplaude la gestión, pero la realidad no cuadra
Mientras los Veintisiete felicitan a España por controlar con rapidez la crisis de Ceuta y le expresan su solidaridad, la situación sobre el terreno sigue levantando serias dudas. Las cifras del desalojo no terminan de cuadrar: si el relato oficial habla de normalidad, distintas fuentes apuntan a que entre 5.000 y 15.000 personas podrían seguir en la ciudad autónoma. La paradoja es evidente: la UE certifica un éxito que en la frontera no se percibe como tal.
El aplauso oficial
La declaración de los Veintisiete, recogida por Europa Press, reconoce la rapidez con la que España respondió a la entrada de migrantes en Ceuta y muestra su respaldo. Un gesto político que llega después de que el episodio evidenciara la fragilidad de las fronteras europeas en el norte de África. Pero el reconocimiento no es unánime: dentro de España, son muchos los que cuestionan tanto la lectura oficial como el propio desenlace de la crisis.
La versión crítica
Las críticas se centran en dos frentes. Primero, la pasividad del Ejecutivo: se sostiene que la solución no llegó por una acción decidida, sino porque los propios migrantes decidieron regresar por su cuenta, hartos o hambrientos. Segundo, el alcance real del problema: mientras la propaganda habla de crisis resuelta, se subraya que la mayoría de los que participaron en la entrada eran 'de comparsa' y que los perfiles más problemáticos (perseguidos, indultados, espías) permanecerían en la ciudad o habrían cruzado ya a la península. Algunas estimaciones hablan de miles de personas todavía en Ceuta, lo que contradice el relato oficial.
Queda en el aire una pregunta incómoda: si Marruecos utilizó esta avalancha como test de la capacidad de respuesta española, lo que ha visto no invita al optimismo. La UE puede aplaudir; la frontera, sin embargo, sigue siendo el mismo coladero. ¿Qué habrá aprendido Rabat de esta prueba?