Burger King retira el menú del Xokas: el coste de la cancelación y el boomerang publicitario
Las acciones de McDonald's España suben un 60% tras el comunicado de Burger King retirando el menú del streamer Xokas. La paradoja es perfecta: la presión de la ”izquierda woke” llevó a la cadena a cortar su campaña, pero el principal competidor se frota las manos. El episodio, que combina influencers, feminismo y libertad de expresión, deja lecciones económicas nada desdeñables.
Xokas, un popular creador de contenido, había lanzado comentarios sobre la actriz Ester Expósito —”está buenísima pero sus ideas son una mierda”— y presumido de ganar más dinero con la promo que sus padres en 20 años. La reacción fue inmediata: colectivos feministas y usuarios en redes clamaron contra la mercantilización de la mujer y la banalización de la crítica. Burger King, en un movimiento que algunos califican de ”bajada de pantalones histórica”, retiró el menú que llevaba su nombre.
El coste de una campaña de influencers
Las colaboraciones con figuras públicas son un arma de doble filo. Burger King invirtió en Xokas para llegar a su audiencia millennial, pero el retorno se ha tornado en crisis de reputación. Según datos del sector, una campaña con un influencer de su nivel puede costar entre 50.000 y 200.000 euros. Ahora esa inversión se ha volatilizado y, encima, McDonald's se ha llevado el beneplácito de los críticos. ”Pues todo el mundo al McDonald's”, ironizaban algunos consumidores.
¿Efecto boomerang o lección aprendida?
No es la primera vez que una marca cede ante la presión en redes. Gillette ya lo hizo con su campaña sobre masculinidad tóxica, perdiendo una parte de su base clientelar. La duda es si Burger King recuperará la confianza de sus consumidores habituales, que ven en esta retirada una claudicación ante lo que consideran ”la dictadura de lo políticamente correcto”. ”Ojito porque la izquierda no tiene piedad”, advierten analistas informales. ”Cuando BK haga algo ofensivo en el futuro, rescatarán la hemeroteca del Xokas”.
El otro frente es el económico: la cadena debe sopesar si la pérdida de clientes conservadores supera al hipotético boicot progresista. Un usuario resumía: ”No iba jamás al Burger King, pero después de esta bajada de pantalones, mucho menos”. Mientras, McDonald's sonríe con sus acciones al alza.
La raíz del conflicto: ¿libertad de expresión o machismo?
Más allá del ruido, el fondo es delicado. Xokas no solo criticó a Ester Expósito por sus ideas, sino que cosificó a su propia novia calificándola como un ”6 que no da problemas”. La respuesta de Irene Montero no se hizo esperar, y el streamer replicó llamándose ”campeón mundial en su disciplina”. La controversia revela la tensión entre el humor soez y los avances feministas. Para unos, fue una broma sin malicia; para otros, un ataque a la dignidad de la mujer.
El debate se ha polarizado: mientras un sector aplaude a Burger King por ”no financiar el machismo”, otro lo ve como ”censura”. Y el dato que duele: tras la cancelación, las acciones de McDonald's se dispararon. ¿Qué aprenden las marcas? Que, a veces, el silencio es más rentable que la polémica.