MADRID: el bowlingzo de "la mayor piscina de olas de Europa"

MADRID: el bowlingzo de "la mayor piscina de olas de Europa"
RESUMEN DEL MENSAJE INICIAL · elaborado con IA

Una inversión de 350 millones de euros en Madrid planea una gigantesca piscina de olas y un complejo de ocio, pero la iniciativa se enfrenta a críticas por su insostenibilidad hídrica y energética, y por priorizar el negocio privado sobre el bien común.

Leer el resumen completo →

Una inversión de 350 millones de euros en Madrid planea una gigantesca piscina de olas y un complejo de ocio, pero la iniciativa se enfrenta a críticas por su insostenibilidad hídrica y energética, y por priorizar el negocio privado sobre el bien común.

El cuento de la ola perfecta en Madrid

En los alrededores del estadio del Atlético de Madrid, se está gestando un proyecto urbanístico que levanta más de una ceja. La idea es crear un gran complejo de ocio y deportivo, con una inversión que ronda los 350 millones de euros. Los terrenos, cedidos por el Ayuntamiento al club por 75 años, suman unas 270.000 m². Sin embargo, el plan ha tropezado con obstáculos legales. El Tribunal Superior de Justicia de Madrid paralizó parte de las intenciones municipales en 2025, señalando la falta de justificación para los cambios de uso, que transformaban la finalidad pública de la parcela hacia actividades privadas y lucrativas. Tampoco se pasó por alto la ausencia de una evaluación ambiental estratégica. La sentencia, eso sí, está recurrida.

Uno de los puntos fuertes de este proyecto es la ambición de construir una piscina de olas de dimensiones colosales, pensada para la práctica del surf. Con una superficie de 50.000 m², la iniciativa la impulsa Gemswell Ventures SL, una empresa recién nacida con un capital social de apenas 3.000 euros. Aunque sus responsables la presentan como una iniciativa de amigos del surf, la cifra de inversión, que supera los 60 millones de euros, sugiere un respaldo financiero mucho mayor, proveniente de capital especulativo.

Detrás de la ola: dinero y nombres propios

La financiación de esta gigantesca piscina no es cosa de un solo actor. Gemswell Ventures SL se ha aliado con el fondo de inversión suizo Stoneweg Capital, especializado en activos inmobiliarios, y con Teras Capital. El círculo financiero se completa con la participación del Atlético de Madrid, el Banco Santander y BBVA. Lo más llamativo es que una parte de la inversión, 15,7 millones de euros, provendrá de los fondos europeos NextGenerationEU. Estos fondos públicos, canalizados a través de Buenavista NextGen Urbano dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de la Comunidad de Madrid, se destinarían a un negocio privado.

La visión que se vende es la de una experiencia de ocio urbano completa: 23.000 m² de lámina de agua, 32.000 m³ de volumen, capaz de recibir a 500.000 personas al año y generar olas constantes. Gemswell Surf Madrid habla de combinar deporte, entretenimiento, gastronomía y bienestar. Una narrativa atractiva, pero que choca con la realidad de su impacto.

El coste oculto del agua y la energía

El principal punto de fricción medioambiental es el despilfarro de agua en un contexto de cambio climático y estrés hídrico. La piscina utilizaría agua de consumo humano del Canal de Isabel II, sometida a fuertes pérdidas por evaporación. La fórmula de Dalton, que mide la evaporación en masas de agua, indica que en una piscina de olas de 23.000 m² en Madrid, la pérdida anual por evaporación podría ascender a 38.769 m³. Esto exigiría una recarga constante, estimando una media de 106.000 litros diarios, que en verano podrían superar los 240.000 litros. Un consumo de agua potable crítico en una región propensa a sequías, comparable a otros usos cuestionados como campos de golf o cañones de nieve, y que ya ha llevado al rechazo de proyectos similares en localidades como Mongat, Cunit o Donostia.

El consumo energético es otro frente preocupante. Mantener las olas, que pueden alcanzar hasta dos metros, y climatizar la piscina para su uso los 365 días del año en un clima continental como el de Madrid, donde las temperaturas invernales rondan los 1-11ºC e incluso bajan a -4ºC, demandará una cantidad ingente de energía. La rentabilidad, incluso con tarifas de hasta 60 euros la hora por analogía con experiencias europeas, parece depender de otras fuentes de ingresos más allá del surf.

El negocio real está en la orilla

La piscina de olas, en realidad, parece ser la punta de lanza para un complejo de negocio más amplio. Se proyectan 3.000 m² para restauración, comercios especializados, una escuela de surf y espacios para eventos. Este modelo recuerda a la estrategia de convertir Madrid en un "parque temático" para el turismo masivo, una tendencia que ya ha generado críticas por la turistificación desmesurada y la saturación de la ciudad, que recibe más de 11,2 millones de turistas al año.

Este proyecto se suma a una lista de intervenciones urbanísticas que, según los críticos, despojan a la ciudad de su carácter público en favor de intereses privados. La ampliación de Barajas, la privatización de parques públicos o la proliferación de viviendas turísticas son ejemplos citados. La consecuencia directa de estos procesos es el aumento de la desigualdad y la gentrificación, encareciendo la vivienda y exacerbando los problemas de congestión. El vecindario de San Blas-Canillejas, donde se ubica el proyecto, no ve beneficios y sus asociaciones se oponen, proponiendo alternativas como piscinas públicas, reforestación o equipamientos deportivos de base.

La idea de un "derecho a la ciudad", como lo formula David Harvey, donde el bienestar humano prime sobre la acumulación de capital, parece ignorada en este caso. La falta de consulta ciudadana y control democrático es evidente. El argumento de los pocos miles de surfistas federados en Madrid no justifica la cesión de suelo público para un proyecto de estas características. En definitiva, la "mayor piscina de olas de Europa" se presenta como un pelotazo especulativo que cavalga sobre la ola de desarrollo urbanístico de Madrid. Desde organizaciones como Ecologistas en Acción, se exige la paralización de lo que consideran un "vandalismo urbanístico" con costes medioambientales inasumibles.

Datos clave
  • Inversión total: 350 millones de euros.
  • Superficie de la piscina de olas: 50.000 m².
  • Fondos europeos NextGenerationEU: 15,7 millones de euros.
  • Pérdida anual estimada por evaporación: 38.769 m³.
  • Consumo diario estimado de agua: 106.000 litros (promedio).
Fuente: eldiario.es
Resumen generado con inteligencia artificial a partir del primer mensaje del tema.

Cirujano de hierro

Será en Octubre
Desde
5 Feb 2013
Mensajes
23.749
Fruta
110.042
Lugar
Toledo Sur
(adjunto visible para usuarios registrados)

(adjunto visible para usuarios registrados)

Lo esencial es invisible a los ojos, decía Saint Exupery, y a veces se intenta camuflar con hojarasca. Viene al caso la cita porque se quiere desarrollar una operación urbanística en los aledaños del estadio del Atlético de Madrid que tiene poco que ver con lo verdaderamente importante: el bien común y el bienestar de la ciudadanía. Se trata de un gran complejo de ocio y deportivo con una inversión de 350 millones de euros en los terrenos cedidos por 75 años al club a cambio del Vicente Calderón en tres parcelas que suman 270.000 m2. Pero algunos de los planes del Ayuntamiento han sido paralizados en 2025 por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid por no motivar los cambios de uso, ya que transformaba radicalmente la finalidad pública de la parcela, al habilitarse para actividades lucrativas y privadas. La sentencia también destacó la ausencia de una evaluación ambiental estratégica. Se encuentra recurrida.

Uno de los proyectos es la construcción de una gigantesca piscina de olas para la práctica del surf sobre una parcela de 50.000 m2. La promueve la empresa Gemswell Ventures SL, una sociedad muy reciente que tiene un capital social de solo 3.000 euros. Los directivos de la empresa la presentan como la iniciativa de unos amigos del surf, pero no dicen la verdad porque no cuadra con una inversión de más de 60 millones de euros y porque detrás tienen el respaldo de capital especulativo para operar.

Por un lado, está Buenavista Equity Partners, la antigua GED Capital de Enrique Centelles, un alto cargo durante los gobiernos de Felipe González en las empresas públicas del INI afectadas por la reconversión industrial de los ochenta, que medió en tiempos de las privatizaciones, y que colocó en ella al exministro Claudio Aranzadi. Pasaron de la “modernización socialista” a la empresa de capital riesgo para aplicar aquello del ministro Solchaga de que “España es el país donde se puede ganar más dinero a corto plazo de Europa y quizá del mundo”.

 
Para la piscina con olas se han aliado con el fondo de inversión suizo de activos inmobiliarios, Stoneweg Capital, y con Teras Capital. El Atlético de Madrid, el banco Santander y BBVA cierran el círculo de la financiación de la operación. Y utilizarán 15,7 millones de euros procedentes de fondos europeos NextGenerationEU, canalizados por Buenavista NextGen Urbano dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de la Comunidad de Madrid. Dinero público para un negocio privado e insostenible.

La gran piscina tendría 23.000 m2 de superficie, con 32.000 m3 de agua, con la previsión de recibir 500.000 personas y con olas constantes durante todo el año. Gemswell Surf Madrid dice que busca “crear una nueva experiencia de ocio urbano en torno al surf, combinando deporte, entretenimiento, gastronomía y bienestar en un mismo espacio”. Este es el cuento bonito, otra cosa es la elocuencia de los hechos. Veamos lo que supone en realidad.

​

Insostenibilidad medioambiental​

Despilfarro de agua. En tiempos de estrés hídrico, es un disparate la utilización de una gran masa de agua de consumo humano del Canal de Isabel II, sometida a las pérdidas por un fuerte proceso de evaporación.

La fórmula de Dalton para la evaporación (=⋅()⋅(−)) E=K⋅fv⋅es−ea) que es la base de la mayoría de los cálculos hidrológicos para medir cuánta agua se pierde en embalses, lagos y piscinas, establece que la velocidad de evaporación depende de dos factores principales: la sequedad del aire (déficit de presión de vapor) y la velocidad del viento. En el caso de una piscina de olas, el coeficiente de la función del viento se dispara exponencialmente porque el oleaje multiplica la superficie de contacto real y simula un viento constante sobre las microgotas suspendidas en el aire. El estudio sobre una piscina de olas con una superficie al aire libre de 23.000 m2 en Madrid, teniendo en cuenta las temperaturas, la baja humedad del aire y el viento, arroja la cifra de 38.769 m3 perdidos anualmente por evaporación, cifra superior al total del agua embalsada. Ello exigiría una recarga constante para mantener el nivel operativo de la piscina: el sistema de suministro debe aportar una media de 106.000 litros de agua al día, llegando a más de 240.000 litros diarios en verano. La simple exposición a la climatología de Madrid de una lámina de agua de ese tamaño requiere un consumo de agua potable crítico en una región propensa a sufrir periodos de sequía. Algo que no es aceptable social ni ecológicamente, como tampoco lo son los campos de golf o los cañones de nieve. Por ello han sido rechazadas estas piscinas en muchos sitios como en Mongat, Cunit o en Donostia.

Consumo energético desaforado. Tanto para mover las masas de agua y producir olas de hasta dos metros, como para climatizar la piscina durante los meses fríos si se quiere utilizar durante todo el año. Y así lo reconocen: “operará los 365 días del año, gracias a un sistema que mantendrá la temperatura del agua en condiciones óptimas en cualquier estación”. Madrid tiene una componente de continentalidad en su clima que hace que en los meses de invierno la temperatura media se sitúe entre 1 y 11ºC, pudiendo bajar a -4ºC. En esas condiciones solo con neoprenos muy gruesos, escarpines, guantes y gorro de neopreno se pueden meter en el agua cuatro valientes. Ello hace dudar de la rentabilidad con el surf de esta inversión, aunque los precios sean elevados y se puedan situar en torno a los 60 euros la hora, por analogía con otras experiencias europeas. A no ser que la rentabilidad se busque por otro lado.

El negocio está en la orilla​

La piscina de olas es solo la excusa para desarrollar un complejo global de negocio. Estamos hablando de 3.000 m2 para restauración, comercios especializados, una escuela de surf y espacios para eventos, etc. Algo muy en la línea del Madrid-Parque Temático que están desarrollando Almeida y Ayuso en contra de la ciudadanía al expropiar el suelo y el espacio público y convertir Madrid en la ciudad del business y la turistificación desaforada. Madrid recibe más de 11,2 millones de turistas al año y no necesita más porque ya es un modelo insostenible desde el punto social y medioambiental.

Para calibrar la dimensión de cómo nos están robando la ciudad a la ciudadanía, únase este desatino a otros como el circuito de Fórmula 1, la ampliación de Barajas, la privatización de parques públicos como el Tierno Galván o el Espacio Delicias en Arganzuela, las luces en el cauce del río Manzanares y a la barra libre a las viviendas turísticas.

La consecuencia de estos procesos de dominio urbanístico es el aumento de la desigualdad y una gentrificación de la zona que encarecerá aún más la vivienda y aumentaría los problemas de congestión del tráfico pues, aunque se creen plazas de parking y los promotores hablen de llegar en transporte público o en bicicleta, nadie lo hará así con una tabla de surf de dos metros de largo.

Por ello, el vecindario de la zona de San Blas-Canillejas no ve beneficio y sus asociaciones se oponen a la operación porque no la necesitan. Otra cosa sería si el suelo, que hay que recordar que es público, se dedicase a piscinas para todos y a la reforestación de la zona con un bosque metropolitano que actuase como refugio climático para afrontar las olas de calor que se triplican y recrudecen; o a equipamientos para fomentar y practicar los deportes de base, intentando ser fieles con el sueño olímpico que está en el origen de estos terrenos. Hay otras necesidades y hay alternativas.

Por encima de todo debe existir un derecho a la ciudad como lo formula David Harvey: como uno de los derechos humanos más preciosos que debe buscar el bienestar humano y no estar condicionado por la acumulación de capital. Debe reivindicarse el poder colectivo de remodelar y transformar los procesos de urbanización para cambiar nuestras vidas cambiando la ciudad. Nada de esto se produce aquí. No ha habido consulta ni control democrático. El argumento de que hay algunos miles de surfistas federados en Madrid tiene tan poco valor social y democrático como argumentar que habría que dejarles el río Manzanares a los remeros federados y que no disfruten de la actual renaturalización centenares de miles de personas cada día.

En definitiva, el desfase entre el escaparate y la trastienda de “la mayor piscina de olas de Europa” encubre un bowling que cabalga surfeando la ola especulativa que está viviendo Madrid. Por ello, desde Ecologistas en Acción exigimos la paralización inmediata de un proyecto que es puro vandalismo urbanístico y que tiene unos costes medioambientales inasumibles para la sociedad. Oponerse a este disparate no es radicalismo, es sentido común y defender la ciudad para las personas.

El bowling de "la mayor piscina de olas de Europa"
 

Adjuntos

Archivo oculto para usuarios no registrados

Estadísticas del foro

Temas
2.060.300
Mensajes
58.469.946
Miembros
191.094
Último miembro
yomizmo

El blog de burbuja.info

-
-
Volver