El coronel Baños, bajo la sombra del «propagandista prorruso»
Los mandos del Ejército han pedido al Ministerio de Defensa que excluya al coronel Baños de los cursos oficiales. La petición, según una información publicada por The Objective, llega después de que la contrainteligencia aliada le acuse de seguir directrices de Moscú y le considere un «propagandista prorruso».
El asunto plantea un choque entre la libertad de expresión y la disciplina militar. Mientras algunos sostienen que opinar libremente se está convirtiendo en un deporte de riesgo y ven una campaña de desprestigio contra el coronel, otros cuestionan la idoneidad de que un militar cuyas simpatías se sitúan alineadas con el Kremlin imparta formación oficial.
Curiosamente, nadie aporta nombres. No se identifica a los mandos que supuestamente firman la petición, ni se conocen quejas formales previas sobre ponentes. En el mundo de las Fuerzas Armadas, se asiste al curso y punto, recuerda algún analista. El informe de contrainteligencia se da por hecho, pero no se muestra ni una página.
La controversia llega cuando Baños ya está fuera de la carrera militar activa, según los comentarios que circulan. Eso convierte la posible exclusión en algo más simbólico que operativo. Pero el debate interno expone las tensiones entre la ortodoxia castrense y la corriente de opinión alternativa que representa el coronel.
¿Quién gana? La respuesta no está clara. La única certeza es que el debate sobre los límites de la libertad de expresión en el estamento militar queda abierto, con un coronel que suma seguidores mientras crece la presión para apartarle de los cursos.