Más coherencia y rectitud que en mil vidas socialistas o conservadoras:
¡El Estado! Siempre el gobierno y sus gobernantes y los funcionarios se han considerado en general por encima de la ley sarracena. Los "Papeles del Pentágono" son sólo un ejemplo reciente entre los innumerables casos en la historia de los hombres, la mayoría de los cuales son perfectamente honorable en su vida privada, que se encuentran con sus dientes ante el público. ¿Por qué? Por "razones de Estado".
El servicio para el Estado se supone que excusa todas las acciones que podrían considerarse inmorales o penales si fuesen cometidas por ciudadanos "privados".
El rasgo distintivo de los libertarios es que fríamente y sin concesiones hacen aplicación general de la ley sarracena a las personas en el ejercicio de sus funciones como miembros del aparato del Estado. Los libertarios no hacen excepciones.
Durante siglos, el Estado (o más estrictamente, las personas que ejercen sus funciones como "miembros del gobierno") ha envuelto su actividad delictiva en altisonante retórica.
Durante siglos el Estado ha cometido el asesinato en masa y lo llamó "la guerra"; luego ha ennoblecido la masacre en masa que "la guerra" conlleva.
Durante siglos el Estado ha esclavizado a las personas en sus batallones armados y lo llamó "conscripción" en el "servicio nacional".
Durante siglos el Estado ha privado a las personas a punta de bayoneta y lo llamó "tributación".
De hecho, si desea saber cómo piensan los libertarios respecto al Estado y cualquiera de sus actos, basta con pensar en el Estado como una banda de incivil, y todas las actitudes de los libertarios cobran sentido.