Vaquerizo: «Soy capitalista» – la propiedad privada y la izquierda caviar
Mario Vaquerizo ha vuelto a ser noticia al declarar sin tapujos en televisión que es capitalista y que le encanta comprar casas. "Que nadie venga aquí a decirme que si hago por el capitalismo. Soy capitalista, me encanta la propiedad privada", afirmó en 'Y ahora Sonsoles', desatando un intenso debate sobre la coherencia de los famosos de izquierdas con alto poder adquisitivo. Según datos que han trascendido, el cantante cobra 30.000 euros por actuación y su patrimonio junto a Alaska alcanza los 5 millones de euros. ¿Puede un millonario ser de izquierdas? ¿Debe la vivienda ser un activo de inversión?
La izquierda caviar: entre el discurso y la realidad
El debate no tardó en centrarse en la figura de otros famosos que se declaran de izquierdas pero viven en la opulencia. El caso más señalado fue el de Wyoming, que en 2024 ingresó 360.000 euros por presentar 'El Intermedio', mientras que los técnicos de su programa cobran una media de 1.500 euros al mes. "¿Por qué Wyoming cobra 360K y el resto 25K? ¿No debería ganar cada uno según su esfuerzo?", se preguntan quienes denuncian la hipocresía. Por contra, se defiende que Vaquerizo al menos es sincero y no oculta su ideología.
Vivienda: derecho o inversión
El fondo del asunto trasciende la anécdota: la vivienda se ha convertido en el principal coste fijo para familias y empresas, y su precio condiciona la existencia misma de los negocios. Quienes se oponen a la inversión inmobiliaria argumentan que "no debe tolerarse que la vivienda sea un activo de inversión, al ser la necesidad más básica". En cambio, otros defienden el derecho a comprar casas con el fruto del trabajo, como hace Vaquerizo. "Si le gusta comprar casas, y cree en el ladrillo más que en los bonos, ¿dónde está el problema? Se lo ve coherente y feliz", sostienen unos. Los críticos replican que esa libertad individual genera exclusión social.
El negocio de la cultura subvencionada
Un tercer eje del debate apunta a la financiación pública de artistas como Vaquerizo, que es contratado por ayuntamientos para actuar en fiestas populares. "Me encantaría saber cuánto factura a los ayuntamientos y qué porcentaje representan en sus ingresos", cuestionan algunos, mientras otros señalan que la cultura en España se financia casi toda con dinero público. "Y solo se financia lo que degrada a la gente", añaden, en referencia a los macroconciertos de música ligera frente a la música clásica.
La pregunta que queda en el aire es si la sinceridad de Vaquerizo justifica un sistema que permite acumular propiedades mientras otros no pueden acceder a una vivienda. O si, como él dice, es simplemente el resultado de su esfuerzo y trabajo. El debate, abierto.
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