¿Sucesora de Sánchez? Robles busca su hueco con un paseo por Ceuta
¿Es Margarita Robles la próxima presidenta del Gobierno? La pregunta sobrevuela después de que la ministra de Defensa pusiera rumbo a Ceuta y protagonizara un acto con ciudadanos que cosechó elogios inesperados incluso desde la derecha. El brillo, sin embargo, duró poco. Las lecturas escépticas no tardaron en aparecer: la visita estaba guionizada, el público filtrado, la escenografía calculada para vender cercanía sin gestión real.
Un campanazo con olor a teatro
No es la primera vez que Robles sale a aparentar lejos del despacho. Ya lo hizo durante la DANA, con el resultado previsible: las cámaras la mostraron en el terreno, pero la impresión de haberse llevado algo por delante quedó solo en eso, impresión. En Ceuta, la operación se repite. Los críticos subrayan que antes de su llegada se cribó a los asistentes y que toda la agenda estaba pactada. La palabra favorita: teatro.
El movimiento de la desesperación
También hay quien ve en este acto el último cartucho de un PSOE acorralado. La hipótesis que circula es que el partido prepara un relevo: Sánchez habría sido destinado a una organización internacional con suculento sueldo, como se rumorea que ocurrió con Yolanda, y Robles se enfundaría el traje de candidata. Pero el escepticismo pesa. De entrada, porque no parece que la ministra consiga movilizar al electorado que el PSOE necesita: el voto masculino, que ya muestra fuga, no se conquista con una foto en una ciudad autónoma.
Con todo, el paseo de Ceuta ha servido al menos para devolver a Robles al centro del tablero. Lo demás, eufemismo aparte, sigue siendo humo.