María Vanesa está enferma y, tras años de consultas, no tiene diagnóstico: «Nunca más volví a tener mi vida»

María Vanesa está enferma y, tras años de consultas, no tiene diagnóstico: «Nunca más volví a tener mi vida»
Si su enfermedad no sale en el libro de protocolos de diagnosticos, nunca sabra lo que tiene.

El medico científico e investigador ya no existe.

Eso si muchos son expertos en mirar la wikipedia, ahora chat GPt tambien, y sobre todo, en danza y coreografias de tictoc.

Espero que al menos alivie sus dolencias. Será ella con sentido común quien mejor pueda tratar su situación, identificando alimentos, ambientes, estrés que la hacen empeorar.

Tampoco estaría de mas, que buscara en terapias alternativas, yoga, acupuntura, meditación y estar en contacto con la naturaleza. No pierde nada por probar.
Exacto. Lo dice el artículo: cada médico le hace sus pruebas y nadie sabe lo que es. Alguien dice que parece sistémico: y si es eso, ¿quién se encarga de detectarlo y solucionarlo?

La medicina hiperespecializada actual es lo que tiene.
 
Me sorprende que nadie ha dicho un diagnóstico típico. Cómo si por efecto Mandela hubiera desaparecido de la Matrix.

No lo digo aún, para ver qué pasa, y para no ver al listo de turno diciendo "puej claro".
 
Por cierto, todas estas enfermedades extrañas, cócteles de síntomas, turbocánceres, epidemias de ictus y de arritmias, se están cebando con la gente de entre 45 y 60 años. Están cayendo muchos, por lo menos en mi entorno; prácticamente cada día me entero de uno o dos casos.

Si lo han hecho para evitar el colapso futuro de las pensiones, ventilándose a la mitad de los búmers antes de que puedan jubilarse, mano de santo.
Pues si que tienes entorno amplio. Yo solo lo sospecho.
 
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En agosto del 2023 empezó a sentirse cansada y después de toda una odisea de citas médicas, sigue sin saber qué se esconde detrás de sus múltiples síntomas​


María Vanesa Fernández tenía una vida normal hasta que, en agosto del 2023, un cansancio crónico la invadió. Recuerda que, ejerciendo como reponedora en el supermercado, «me levantaba para hacer mi turno y el resto del tiempo estaba en cama porque no podía». Empezó a tomar analgésicos para hacerle frente, sin éxito. También perdió peso: «Unos 26 kilos, me pesaban hasta los zapatos». Hasta que el día 23 decidió ir al médico. «Y nunca más volví a tener mi vida». Han pasado tres años y María Vanesa sigue sin un diagnóstico. «Pasé por neurología, hematología, endocrinología, un montón de especialidades. Cada uno pide sus pruebas, pasan los meses, y así sigo».

A la fatiga crónica se empezaron a sumar síntomas digestivos. «Como al mediodía y por la tarde, vomito la comida», relata. Se ha sometido a varias pruebas, como una gastroscopia y colonoscopia, y está pendiente de otras. «La endocrinóloga sospecha que se trata de algo relacionado con el funcionamiento del aparato digestivo, que tenga un tumor o una obstrucción». Mientras tanto, «el digestivo sospecha de colon irritable» y en la consulta de neurología consideran que puede tratarse de una enfermedad sistémica, «porque algunos valores no dan bien, pero no se sabe qué patología puede ser».

María Vanesa tiene 48 años y lamenta que, cada día, va a peor, sin respuestas sobre un porqué. Le cuesta subir escaleras, su movilidad e independencia se resienten cada vez más y las palabras salen con dificultad de su boca. «Sí, me cuesta hasta hablar, se me va la voz», reconoce. «Tengo dificultades para respirar, me encantaría no tener que hacerlo. No es que no me entre aire, es que me agota hacerlo. Duermo fatal, sufro dolores musculares, calambres y, aunque haga calor como ahora en verano, yo siempre tengo frío».

Un «sinvivir»

Le dieron la incapacidad laboral. «Lloré y todo, porque yo lo que quiero es mi vida. Tengo dos descendientes, uno de 28 años y otro de 24, a los que siempre les digo que menos mal que tengo una cabeza amueblada, porque si no...». Su salud mental también se resiente. «Tenía una vida súper activa, iba a mi trabajo y sacaba a mi cortesana, fui toda la vida una curranta. Y siempre te preguntan si pudo haber algún detonante. No, todo el mundo tiene problemas, pero yo en ese momento estaba bien». María Vanesa anhela, como no puede ser de otra forma, tener un diagnóstico. «Aunque no vuelva a recuperar mi vida normal, por lo menos saber lo que tengo. Esto es un sinvivir. Tiro para adelante y me obligo a hacer cosas, porque hay días que no me apetece dar un paseo ni nada, pero tengo que hacerlo a pesar de no encontrarme bien».

María Vanesa está enferma y, tras años de consultas, no tiene diagnóstico: «Nunca más volví a tener mi vida»
Parece hecha pole para tener 48.
Y lo de vomitar y adelgazar...
 
Por cierto, todas estas enfermedades extrañas, cócteles de síntomas, turbocánceres, epidemias de ictus y de arritmias, se están cebando con la gente de entre 45 y 60 años. Están cayendo muchos, por lo menos en mi entorno; prácticamente cada día me entero de uno o dos casos.

Si lo han hecho para evitar el colapso futuro de las pensiones, ventilándose a la mitad de los búmers antes de que puedan jubilarse, mano de santo.
¿Te enteras de 500 casos al año? ¿Trabajas en algo sanitario o cómo se come eso?
 
Pues si que tienes entorno amplio. Yo solo lo sospecho.

No todos son gloria, muchos son sustos graves que dejan a la gente fastidiada.

Un caso al día era por decir algo, pero digamos que cada dos por tres me entero de un familiar lejano, un vecino, el primo de un amigo, un colega de infancia, alguien del barrio del que te enteras por el periódico local... Es un rosario continuo de gente a la que se le han adelantado al menos una década los problemas realmente graves.
 
¿Te enteras de 500 casos al año? ¿Trabajas en algo sanitario o cómo se come eso?

Era una forma de hablar, no me entero de 500 casos al año. Son bastantes menos, pero muchos más de los que serían razonables en ese rango de edades.

De todas formas basta con repasar de vez en cuando la prensa, nacional o local, y puedes ir viendo toda la gente de 45-60 años que está cayendo "súbitamente" (ictus, arritmias) o "tras una larga enfermedad" (cáncer).

Y no, no trabajo en el mundillo sanitario, pero tengo contacto directo con trabajadores de la AECC y lo de los turbocánceres es una auténtica barbaridad. Al principio lo achacaban a la falta de atención durante el Elbichito, que provocó que muchos casos no fuesen detectados a tiempo. Pero han pasado los años y siguen saliendo un montón, cánceres muy agresivos en gente no tan vieja.

Algo cambió en 2021, pero nunca lo van a reconocer... porque no pueden.
 

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