Marruecos acusa a la regularización de Sánchez del efecto llamada en Ceuta
La escena la contaba esta semana un análisis publicado en Marruecos: migrantes preguntando a los agentes en Ceuta por qué los detienen si España los está aceptando. La frase, recogida por la prensa española, condensa la tesis que Rabat lanza contra la regularización del Ejecutivo: esa política se ha convertido en un imán para los flujos irregulares.
El efecto llamada no es solo retórica
El análisis marroquí sitúa la regularización extraordinaria como uno de los factores detrás de la avalancha. Los datos de prestaciones le dan argumentos: la mitad de los inmigrantes que reciben el Ingreso Mínimo Vital son marroquíes. Y el 70% de las mujeres marroquíes en edad laboral no cotizan formalmente, una de las tasas de actividad más bajas. Son cifras que fijan el punto de fricción en términos de coste fiscal.
Pero el empuje no nace solo del lado español. El indulto de 1.788 presos con motivo de la Fiesta del Trono en plena crisis migratoria, o el uso de la frontera como presión diplomática, forman parte del mismo tablero. Otras lecturas apuntan a ONGs y financiaciones extranjeras sin que tales acusaciones hayan sido verificadas.
El dato que descoloca: con la regularización ya en marcha y una ley de asilo en preparación, el mensaje marroquí no es que España falle en sus fronteras, sino que las está abriendo. La respuesta depende de qué lado se mire.