ADE o Derecho: el temario, el enchufe y el sueldo
¿Es más difícil el grado de ADE o la carrera de Derecho? Se responde con fe. Unos señalan la estadística y la contabilidad de costes como el hueso real. Otros replican que el Derecho es «más serio» y que la abogacía, sin contactos, es un páramo. Ninguna de las dos titulaciones, por sí sola, asegura un sueldo digno, según se desprende del debate.
¿Es ADE tan fácil como dicen?
Una corriente sostiene que ADE se aprende en un cursillo y que
no llega ni al nivel de un FP. La exageración tiene trampa. Según un participante, el egresado que no domina estadística, econometría, contabilidad de costes y programación se queda sin argumentos frente a los economistas, que llegan con más horas de números y son competidores directos. Según otro, el único caso que conoce de alguien que sacó ADE sin doble grado lo hizo viéndose dos películas al día.
El dato cambia según el esfuerzo. Quien se pone en serio con Excel, estadística y programación obtiene, según este relato, una habilidad que se puede vender fuera de España. El que no, no. Y se puede sacar en cuatro o cinco años, sin que eso diga gran cosa de su dificultad real.
¿Por qué se dice que Derecho es más seria que ADE?
La afirmación la sostiene un graduado en el doble grado, y quedó a medias. Su argumento: el Derecho enseña a escribir —una destreza que, en su opinión, falta—, permite opositar a casi cualquier plaza y, combinado con ADE,
facilita sacar la oposición a Hacienda. La letra pequeña incomoda. También se recuerda que Derecho tiene economía y contabilidad, aunque sea financiera y no de costes.
Y hay quien apunta que su dificultad es en buena parte artificial: una idea simple —las administraciones deben colaborar entre sí— se estira hasta
un tema de 40 páginas con matices inventados, latín de adorno y sentencias absurdas.
Intelectualmente menor, dicen, pero complicada a propósito.
El mercado laboral decide el pulso
El golpe duro no es curricular, es de sueldo. Según el cálculo que circula, los abogados que ejercen tienen
entre un 0% y un 10% de posibilidades de vivir bien. Sin enchufe en un buen bufete, el pronóstico empeora: hambre, según otro participante. Sus habilidades, además, apenas son exportables; las de un perfil de empresa, sí.
El doble grado se presenta como vía rápida para opositar. La carrera de Derecho, en cambio, admite pasarla
entre borrachera y borrachera, según un testimonio. Detrás llegará el mercado, que no perdona.
¿Y las ingenierías?
Aquí el consenso se ensancha.
Ingeniería es el infierno, concede alguien que después hizo ADE. Es el único grado al que varios le reconocen verdadera dureza, y de paso desmonta el relato de que todas las carreras exigen lo mismo. En Derecho el problema no es la dificultad, es el tedio.
Hay quien empezó a los 36 años por gusto y perdió las ganas al poco. Lo resume así: no sabe lo que es estudiar.
Al final, la respuesta depende de si uno quiere aprobar o comer. ADE prepara para vender, Derecho para opositar, y ninguna garantiza el segundo plato.