Barajas, saturada como un campo de refugiados: la denuncia que obliga a mirar
El Colegio de Abogados de Madrid ha puesto el dedo en la llaga: la terminal de llegadas de Barajas funciona como un campo de refugiados. La falta de medios en la asistencia a inmigrantes ha desbordado un aeropuerto que ya no da abasto. Colchones en el suelo, personas en tránsito durante días y una administración que reacciona tarde. Nadie quiere usar la palabra crisis, pero los hechos la escriben.
Destrucción de pasaportes y devoluciones: el nudo del asunto
El punto más conflictivo es la conducta de algunos recién llegados, que según varias versiones destruyen sus documentos para dificultar la identificación y esquivar la expulsión. Hay quien defiende la devolución inmediata y recuerda que otros países aplican políticas duras. Frente a eso, la normativa de derechos humanos impide encierros indefinidos y convierte el aeropuerto en una sala de espera sin salida. Lo curioso es que la discusión sobre recursos se ha convertido en discusión sobre identificación: una propuesta concreta pasa por escanear los pasaportes y asociarlos al número de vuelo para agilizar las expulsiones.
Falta de medios o falta de voluntad política
El Colegio denuncia falta de medios. Pero la lectura que gana peso es que el problema no es de presupuesto, sino de prioridades. Las imágenes que circulan desde enero de 2024 muestran colchones dobles y carretillas, un escenario que algunos califican de lujo y otros de indignidad. La realidad es que Barajas lleva tiempo en el límite y la respuesta institucional sigue siendo la misma: parches.
La pregunta no es si Barajas parece un campo de refugiados, sino cuánto tiempo resistirá sin un plan real. Con la presión migratoria al alza y sin una estrategia clara, es previsible que las imágenes se repitan. Y cuando la terminal desborde del todo, será difícil explicar que no se veía venir.