La genealogía como campo de batalla: Schwarz planta cara a Abascal
Mauricio Schwarz no ha necesitado un ring para retar a Santiago Abascal. “Abascal, ven a por mí”, ha escrito, y con esa invitación convierte su biografía en manifiesto: inmigrante, raíces indígenas, apellido judío polaco adoptivo y abuelo asturiano. El escritor, que se labró una carrera como autor de fantasía y ciencia ficción en México, llegó a España en 1999 para trabajar en un periódico y entró en el círculo escéptico de Luis Alfonso Gámez.
La paradoja del ADN de Schwarz
Quienes le rebaten subrayan la paradoja: el mismo que acusa a la ultraderecha de obsesionarse con la genealogía se gastó unos 200 euros en una prueba de ADN para reivindicar un 14% de ascendencia maya, junto a la asturiana y la marroquí. Hay quien lee el “yo te espero” más como una tarjeta de presentación que como una invitación al combate: un gesto pensado para seguir sumando invitaciones a congresos y tertulias.
La doble vara de medir de la migración
El cruce de argumentos deja también una contradicción incómoda para ambos bandos. Schwarz ejerció el derecho a elegir dónde vivir —marcharse a un país con mejores servicios y oportunidades—, el mismo derecho que ejercen los españoles que emigran a Alemania o Londres. A él se le reprocha buscar el primer mundo; a ellos, en cambio, se les suele vestir de talento emprendedor.
El ruido de fondo antisemita
No falta la intoxicación: un mensaje antisemita pretende meter a Abascal y Schwarz en el mismo saco conspirativo. Un panfleto sin datos que cualquier análisis serio descarta de entrada, pero que recuerda que el discurso identitario siempre encuentra su versión más cutre.
La respuesta al desafío, de momento, no llega. Nadie del entorno de Abascal ha recogido el guante del 14% maya ni del apellido Szwarc. La identidad, al final, funciona mejor como titular que como punto de partida para un diálogo.