La mazmorra de Chamberí: 30 m² por 190.000 euros que parece un decorado de terror
En pleno barrio de Chamberí, un bajo interior de 30 metros cuadrados se vende por 190.000 euros. Las fotos del anuncio muestran un espacio angosto, con techos altos que chocan contra una lámpara de pie y un carrito de bebé que evoca la escena final de 'La semilla del diablo'. La descripción oficial lo presenta como una 'opción ideal para inversores', pero el estado real del inmueble –sin cédula de habitabilidad, con humedades y una distribución que obliga a salir marcha atrás de la cocina– ha desatado una oleada de críticas y memes sobre la burbuja inmobiliaria madrileña.
El anuncio que parece una broma
La agencia Magerit Homes destaca los 'techos altos que aportan una agradable sensación de amplitud'. Sin embargo, las imágenes muestran una ventana que solo se abre con escalera, una cocina de menos de un metro de ancho y una lámpara que impide abrirla por completo. Los gastos de compra rondan el 11% (unos 21.000 euros), y las reformas necesarias para hacerlo habitable se estiman entre 10.000 y 40.000 euros, según distintos análisis. Además, el inmueble carece de cédula de habitabilidad, lo que imposibilita obtener una hipoteca al uso y reduce su valor real a la mitad.
¿Inversión o agujero negro?
Un sector defiende que, pese a todo, 30 m² pueden ser suficientes para una persona soltera y que la ubicación en Chamberí justifica el precio. Señalan ejemplos de microapartamentos reformados en YouTube que demuestran que el espacio puede optimizarse. Pero la mayoría considera que el precio es desorbitado para un 'zulo' que, en condiciones normales, valdría 50.000 euros. El debate se centra en la diferencia entre el precio de salida (190.000) y el coste efectivo tras impuestos y reforma (más de 240.000), que supera los 8.000 euros por metro cuadrado útil.
El detalle del carrito de bebé
La imagen más comentada es el carrito de bebé negro situado en el centro de la estancia, que remite directamente a 'La semilla del diablo', donde el carrito es símbolo del niño demoníaco. Para muchos, es una metáfora involuntaria de lo 'infernal' que resulta comprar una vivienda en Madrid con sueldos medios. Otros lo interpretan como un intento de crear ambiente familiar, pero el resultado es más propio de una película de terror que de un hogar.
La pregunta que queda en el aire: ¿hay alguien dispuesto a pagar 190.000 euros por vivir en una mazmorra con vistas a la acera y riesgo de que un perro le orine en la cara al abrir la ventana? El mercado inmobiliario de Madrid parece no tener techo, ni siquiera en el sótano.
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