Un pedido equivocado revela el limbo legal de los poppers
Un pedido equivocado ha puesto sobre la mesa una realidad incómoda: en la misma web donde se compran vitaminas del grupo B y probióticos también se venden poppers. El comprador, que asegura haber pulsado el botón equivocado, no logra cancelar la compra y teme que el repartidor, el portero del edificio o cualquier vecino haga juicios sobre el contenido del paquete.
El episodio recalienta un debate recurrente: ¿hasta qué punto es legal la venta de poppers en España? La respuesta es incómoda: no son un medicamento, pero tampoco están en el catálogo de sustancias prohibidas. Se mueven en un limbo regulatorio que permite a ciertas tiendas online despacharlos sin demasiado control.
La asimetría de ChatGPT con las sustancias
Hay un detalle que no tiene desperdicio. El afectado señala que ChatGPT, cuando se le pide ayuda para encontrar este tipo de productos, se niega con las webs de otras sustancias pero sugiere si se trata de poppers. Esa asimetría en los criterios de las inteligencias artificiales es un tema que merece la pena seguir.
El debate se queda en un callejón: nadie explica si el problema es legal, ético o simplemente estético. Mientras tanto, el paquete sigue en tránsito.