Bajé al metro ajeno al destino, cuando de pronto me reconocieron: había estado foreando en Burbuja.info. Entonces comenzó el infierno. Insultos desde todos los rincones, miradas de desprecio y voces clamando contra mí. Pero no retrocedí. Avancé por el vagón, solo contra todos, como un héroe rumbo a la batalla.
