Una foto en un bar y la vigencia del machismo digital
Basta una imagen de dos mujeres conversando en un bar para que algunos demuestren lo poco que ha cambiado el discurso en internet. La fotografía, que circula desde hace pocas horas, ya ha coleccionado una decena de reacciones que transitan del desprecio a la referencia explícita a la violencia. No hay ningún delito denunciado, pero el episodio sirve como termómetro de una misoginia que se expresa sin filtros.
Las comparaciones no tardan en llegar. Alguno la asemeja a la línea 6 del Metro de Madrid, otro evoca el bar de la película Kickboxer, donde Van Damme se marca un bailecito. La pelirroja de la imagen acaba, en boca de uno, “servida a lo Matanza de Texas”. A la de la silla se la despacha con un “manguerazo y palante”. El chiste de “Sudamérica fue un error” cierra una retahíla que mezcla sexismo y desprecio territorial.
Lo relevante no es la anécdota, sino su normalización. Algunas reacciones son incluso más explícitas; no merece la pena reproducirlas. Lo que sí conviene subrayar es la naturalidad con la que una imagen banal desata una cascada de brutalidad verbal. Eso dice más de quien comenta que de lo comentado. La cultura digital ha creado el entorno perfecto para que la masculinidad más barata encuentre altavoz y coartada. Pero la foto, como las mujeres que aparecen, no ha hecho nada. Sigue ahí, inmóvil, mientras el resto del mundo decide si esto es humor o un parte de guerra.