Devuelven un perro robado y el robo ya no es delito
Un perro desaparece de un patio a las diez de la noche. Doce horas después, un vecino lo suelta sigilosamente en el mismo lugar. La cámara de seguridad, que estaba desconectada, graba al individuo. El dueño respira, pero se enfrenta a una pregunta incómoda: ¿denunciar o pasar página? La respuesta legal es más incómoda aún: según denuncian operadores jurídicos, desde la reforma del Código Penal de 2023 el robo de animales ya no es delito. El caso, contado en un foro de preparacionismo, destapa el limbo jurídico en el que quedan las mascotas cuando alguien se las lleva.
El robo que ya no es robo
La
Ley Orgánica 3/2023, de 28 de marzo, que modifica el Código Penal en materia de maltrato animal, creó un título específico para los delitos contra los animales. Pero en ese texto no hay rastro de la penalización de delitos patrimoniales contra animales. Es decir, llevarse un perro ajeno no constituye hurto ni robo. La reforma del Código Civil de 2021 los declaró «seres vivos dotados de sensibilidad», pero nadie trasladó esa protección al ámbito penal. El resultado: un vacío que los operadores jurídicos llevan meses denunciando.
El dueño del perro robado lo explica con crudeza: «Es una incertidumbre terrible que no me dejó dormir en toda la noche». Su caso no es aislado. Otro participante relata que a él le robaron una perra y tardó dos años en recuperarla; la tenían para criar cachorros de pelea. El animal apareció con el cuello medio cortado porque lo amarraban con un alambre. Son historias que, con la ley actual, quedan impunes.
¿Qué se puede hacer si te roban el perro?
La vía penal está cerrada para el robo. Queda la denuncia por maltrato si hay indicios, pero el Código Civil introduce un matiz peligroso: el artículo 611.2 exime al hallador de restituir el animal si hay indicios fundados de malos tratos o abandono. Es decir, quien se encuentra un perro puede quedárselo si alega que estaba maltratado. Una puerta abierta a la apropiación indebida encubierta.
El dueño del perro devuelto lo tiene claro: «Probablemente si lo encaro dirá que encontró al perro vagando y me lo trajo, pero si fuese así habría llamado a la puerta y no lo haría a hurtadillas». La sospecha de que el robo buscaba usar al animal como semental —o algo peor— sobrevuela el caso. La ley, mientras tanto, mira para otro lado.
La reforma que divide a los expertos
La Ley 7/2023, de protección animal, establece dos categorías de perros: los protegidos por la norma y los excluidos de ella. Los perros de caza, de pastoreo o de trabajo quedan fuera. Una escisión que, según los críticos, crea ciudadanos de primera y de segunda también en el reino animal. La norma se aprobó con tramitación urgente y sin consenso técnico, lo que ha generado un laberinto normativo.
Los dueños de perros de raza, como el protagonista, se ven especialmente expuestos. Tener seis labradores con pedigrí no es barato, y el valor comercial los convierte en objetivo. «Son miembros de la familia», insiste. La respuesta legal, sin embargo, los trata como objetos sin dueño cuando alguien se los lleva.
El vecino que devolvió el perro
El vídeo muestra a un conocido de la zona soltando al perro y marchándose sin llamar a la puerta. El dueño baraja varias hipótesis: desde el robo para cruce hasta el simple acto de un desalmado. «Nos lo hizo pasar muy mal», resume. Pero la ley no ofrece herramientas para castigar ese daño. La denuncia por robo no prosperaría. La denuncia por maltrato requeriría pruebas de que el animal sufrió, algo que no consta.
La opción de encarar al vecino tiene sus riesgos. «El encontronazo me llevaría a tener un enemigo en la vecindad», admite. La otra vía, la judicial, es un callejón sin salida. El caso termina con el perro en casa, la cámara encendida y la puerta cerrada con llave. Pero la impunidad del ladrón queda grabada, paradójicamente, en el mismo vídeo que lo incrimina.
Lo que dice la ley sobre los animales robados
La reforma del Código Civil de 2021 quiso sacar a los animales del régimen de cosas, pero la reforma penal de 2023 no lo completó. El resultado es que un perro puede ser «ser vivo dotado de sensibilidad» para el civil y un bien mostrenco para el penal. Los tribunales, mientras, aplican el artículo 611.2 con interpretaciones dispares. La inseguridad jurídica es total.
Mientras la ley no se corrija, casos como este seguirán reproduciéndose. El perro volvió. El susto, no. Y el ladrón, grabado, sigue tan tranquilo. La próxima vez, quizá, no haya cámara que lo grabe.