La falsa denuncia que destapó la cámara del Bolt
El pasado fin de semana, una menor denunció a un conductor de Bolt en A Coruña por una presunta agresión sexual. La Fiscalía no pidió prisión y el juez lo dejó en libertad provisional, aunque le retiró la licencia cautelarmente. Lo que parecía un caso más de violencia sexual en VTC ha dado un giro: el vehículo disponía de cámara de seguridad y las imágenes habrían desmentido la versión de la denunciante.
Una denuncia con pocos testigos
Según fuentes judiciales, la menor viajaba de copiloto con tres amigas en los asientos traseros. Su relato se centraba en un supuesto "lamer la oreja", algo que las acompañantes no corroboraron. La existencia de una cámara en el coche —cada vez más habitual entre conductores de VTC para protegerse— ha sido clave para que la jueza dudara de la verosimilitud de la acusación.
El daño irreparable de la acusación
El conductor, cuyo nombre ya circula en medios como presunto agresor, ha perdido días de trabajo y deberá costear una defensa legal. Aunque la cámara pueda demostrar su inocencia, el estigma social ya está servido. Mientras, el sector del taxi aprovecha la polémica para presionar por más restricciones a las VTC, obviando que en su propio gremio no hay registro equivalente de denuncias.
Con la cámara como testigo mudo, la justicia parece encaminada a demostrar que no hubo delito. La pregunta incómoda: ¿cuántos casos similares no tienen cámara y quedan en la palabra de una contra otra?