Red 764: cuatro menores, un psiquiátrico y el temor policial a que el delirio encuentre un arma
Cuatro casos, cuatro destinos clínicos: una unidad psiquiátrica, un internamiento terapéutico, un centro especializado y un autor que ni siquiera fue identificado. La red 764, fundada en 2021 por Bradley Cadenhead, un adolescente de Stephenville (Texas), y bautizada con el código postal de la ciudad, ha entrado en el radar de la policía española. El temor, según ha publicado El Mundo, es que la deriva nihilista de estos menores pase de las pintadas y los chats a un arma.
El balance de los casos en España
La información revela que los cuatro casos relacionados con la red 764 en España han terminado en el circuito asistencial, no en el penal. Uno en una unidad de psiquiatría hospitalaria, otro en internamiento terapéutico cautelar, un tercero en un centro especializado para menores. El cuarto, en Canarias, ni siquiera llegó a ser identificado públicamente. Esa respuesta clínica, en lugar de punitiva, apunta a que el sistema considera a estos menores como pacientes antes que como delincuentes. Una contención que tiene un coste, aunque todavía no se ha cuantificado.
Una alarma, dos lecturas
El debate sobre la magnitud real de la amenaza está más que abierto. Hay quien sostiene que la red ya fue desarticulada hace años por Interpol, el FBI y la NSA, y que la alarma actual es desproporcionada. Otros ven en el caso una operación de intoxicación para criminalizar a la ultraderecha, mezclando pentagramas y esvásticas con un discurso nihilista. Frente a ellos, la comparación con bandas asentadas como Latin Kings o MS-13, ya instaladas en España, relativiza el peligro de un adolescente autoadoctrinado.
La pregunta que queda sobre la mesa: si estamos ante un culto residual, ya neutralizado, o ante un síntoma de una violencia adolescente que, como advierten algunos análisis, no reconoce empatía. De momento, lo único verificable son los cuatro casos y el temor policial.