Mi progenitora hacía muchísimo eso de mirar en diferentes tiendas y comercios, para ahorrarse unos duros. Una cosa la compraba aquí, otra allí, otra más allá… Y no era catalana, sino castellana (por si acaso). También es cierto que cuando yo era pequeño no existían los hipermercados, y ni siquiera los supermercados, que empezaron a surgir en pequeñas ciudades tales como por ejemplo Cancelar (el Valvi), hasta donde se desplazaba mi progenitora, porque sí, hasta cogía el tren unos kilómetros y aun así le resultaba la economía de la cesta, pues no era lo mismo, por ejemplo, el bote de Cola-Cao en la tienda de la calle que en el Valvi, donde costaba 50 pesetas menos, las cuales entorno al año 1970 tenían su valor.