En el Cañón de Rio Lobos, por ahí entre Navaleno y el Burgo de Osma, hay un Molino hidráulico convertido en bar-hostal. Tiene un salón con el suelo de cristal por donde se ve como baja el río con furia.
Dicen que es un sitio especial, por aquello de las energía telúricas e iberdrólicas, y que es el punto donde se cruzan dos lineas que unen los cabos de los cuatro extremos de la Península. La verdad que es un sitio de buen rollo, es bueno que algunas provincias se mantengan olvidadas para disfrutarlas con tranquilidad. A no ser que por esos montes se estrelle un avión de uruguayos y acaben como siempre...