El caso Koldo: el dinero viajó a Miami y República Dominicana para blanquearse
El volcado de los teléfonos móviles de la trama Koldo ha destapado la ruta del dinero: fardos de efectivo desde España a Miami y República Dominicana, desde donde se «repatriaba» el dinero blanqueado. Según las investigaciones, el grupo de WhatsApp «4 mosqueteros» coordinaba los movimientos. El empresario Víctor de Aldama, considerado la piedra angular del caso, aparece como uno de los participantes. Las mordidas por la venta de material sanitario se repartían en efectivo, y parte de ellas habrían servido para pagar a Koldo García, asesor del exministro José Luis Ábalos.
Los Falcon a Dominicana: 39 vuelos sin justificar
El Gobierno solo ha acreditado seis vuelos del Falcon a República Dominicana desde 2019, pero se han constatado 39. De ellos, un tercio no consta en la agenda oficial. La conexión con la isla no se limita a los vuelos: varios políticos socialistas han obtenido la nacionalidad dominicana privilegiada, entre ellos Felipe González y José Bono. También Juan José Hidalgo, fundador de Air Europa, reside allí. La «cumbre de las guayaberas» se ha convertido en un chascarrillo recurrente.
El entramado societario y las amenazas
La suegra de Koldo, según las pesquisas, disponía de acciones en Trokel SA por valor de 2 millones de euros. El aumento de la capacidad de endeudamiento de Koldo y su entorno a partir de 2020 permitió adquirir varios inmuebles, uno de ellos a nombre de su hija menor de edad, pagado en efectivo sin hipoteca. Las conversaciones revelan un juramento de venganza contra su mentor: «Si Santos no se porta bien, acabaré con él».
La estrategia de Aldama: colaborar para evitar la cárcel
Víctor de Aldama ha fichado a un letrado de lujo, Choclán, experto en acuerdos ventajosos para sus clientes (entre ellos Francisco Correa y Cristiano Ronaldo). Su objetivo es reducir las penas por debajo de dos años para eludir la prisión. Sin embargo, la Fiscalía también busca un acuerdo ventajoso, lo que añade incertidumbre al proceso.
El dato que descoloca: mientras la trama blanqueaba millones, el Gobierno sigue sin explicar el uso de 39 vuelos oficiales a Dominicana. La «gossadera», como la llaman algunos, parece no tener fin.