Milei, ¿fracaso o terapia de choque? Las cifras que dividen a Argentina
El gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, lo ha sentenciado: el modelo de Javier Milei está fracasando. Argentina, sumida en una recesión que algunos comparan con la de 2001, ve cómo los recortes draconianos y la motosierra han disparado la pobreza mientras el presidente promete que el ajuste es el único camino. Pero los datos, como siempre, tienen dos caras.
La inflación que cae y la recesión que aprieta
Es cierto que la inflación, que superaba el 200% interanual cuando Milei asumió, ha cedido. Algunos analistas apuntan a que en los últimos meses se ha reducido significativamente, y que la economía ha empezado a crecer desde bases muy bajas. Sin embargo, el costo social ha sido brutal: millones de argentinos han caído por debajo del umbral de pobreza, y el consumo se ha desplomado. La idea de que “echar a los vividores del Estado” traería prosperidad choca con la realidad de que el Estado, por más ineficiente que fuera, sostenía a una parte de la población ahora desamparada.
Deuda, dependencia y el fantasma de Menem
Argentina no es autosuficiente. Tiene recursos naturales, pero carece de industria competitiva y debe importar desde tecnología hasta insumos básicos. La historia de los defaults recurrentes —desde el “simpa” de 2001 hasta el embargo de la fragata Libertad— demuestra que el país no puede vivir sin crédito externo. Milei ha optado por alinearse con Estados Unidos y el FMI, repitiendo la receta de los años 90 bajo Carlos Menem: privatizaciones, desregulación y ajuste fiscal. La diferencia es que el contexto global ya no es tan benigno y la paciencia social se agota.
El factor Trump y la presión externa
El expresidente Donald Trump dejó claro que si Milei perdía las elecciones, Estados Unidos no sería generoso con Argentina. Esa amenaza, más que una adhesión ideológica, explica por qué una parte del electorado optó por el outsider. La campaña pintó un escenario apocalíptico: o Milei o el caos. Pero el caos llegó con la motosierra. La oposición, encabezada por Kicillof, denuncia que el país se está vendiendo a los “anglos” —esta vez a cambio de financiamiento—, mientras los barrios populares se hunden.
Hasta donde alcanza el análisis, Argentina se debate entre la necesidad de un ajuste y la imposibilidad de soportarlo. Milei insiste en que su terapia de shock es la única salida; sus críticos, que la historia ya demostró que no funciona. El tiempo —y las urnas— dirán quién tenía razón.