Llevo unos días pensándolo, y creo que podría ser económicamente viable en un plazo de 60-80 años.
Esta minería espacial NO consistiría en ir con naves espaciales y traer meteoritos o rocas lunares/marcianas a la Tierra, debido a que se requiere una cantidad enorme de combustible y lanzar cohetes requiere de mucha mano de obra y material: no es eficiente a nivel económico. Además, llevar a humanos también es un riesgo enorme, cosa que encarece más los costes y puede explotar la fruta de la empresa/gobierno en caso de catástrofe.
Para el plazo de tiempo mencionado, de 60-80 años, únicamente se usaría la Luna como base de operaciones. Ello se debe a que otros planetas quedarían demasiado lejos, y además la gravedad sería tan elevada que haría muy costoso el llevar materiales allí o traerlos a la Tierra. La idea principal es recoger minerales de interés de la corteza lunar, ya sea meteoritos impactados o rocas lunares fácilmente procesables: importante esto, porque la base debe ser lo más ligera posible para reducir los costes de logística ¡cada kg de material que se quiera llevar a la Luna cuesta (actualmente) 10 veces su peso en oro!
Además, en ese plazo estimado, tampoco sería una locura esperar que se pudieran desviar asteroides que se aproximaran con técnicas basadas en el efecto Yarkovsky (aumentar/disminuir la radiación sobre la superficie del meteoroide/asteroide), aún así lo veo excesivamente rebuscado por la necesidad de que pase suficientemente cerca un meteoro interesante. Pero eso ya es harina de otro costal.
Y la gran pregunta ¿Cómo se haría? Lo primero de todo es enviar a la Luna vehículos automatizados (algo en lo que ya se tiene experiencia) impulsados mediante generación eléctrica fotovoltaica, con herramientas para poder sacar los minerales o incluso tratarlos mínimamente (eliminando guanos para poder minimizar el peso de lo que se envíe a la Tierra), y llevarlos a una base de lanzamiento. La base de lanzamiento es lo más complicado, nunca hecho hasta ahora, debería ser de impulsión centrífuga para no tener que estar llevando combustible constantemente a la Tierra, pero no iba a ser una tarea fácil a pesar de tener usarse actualmente desde la Tierra. El resto consistiría en lanzar las rocas a la Tierra desde la base, aunque deberían cubrirse con algún material para que se degradaran lo mínimo posible durante su entrada en la atmósfera, y que de esta manera los meteoritos recogidos fueran del mayor tamaño posible, sin perder material por el camino. Aunque a todo esto hay que sumarle otro problema: a saber donde cae luego el meteorito, pues será imposible guiar la roca lanzada (no tendrá combustible para maniobrar) y no se puede crear un punto de aterrizaje concreto ya que la posición relativa entre la Tierra y la Luna cambia constantemente; no obstante, gracias a que la Luna siempre mira a la Tierra por la misma cara, podría ser sencillo ajustar las horas de lanzamiento para que cayera dentro de la longitud terrestre deseada.
¿Qué retos tecnológicos hay que superar?
-Sobre la base de lanzamiento: actualmente la empresa SpinLaunch tiene una base de lanzamiento en nuestro planeta, alcanza una velocidad de 8000km/h, pero se requieren 8600km/h para escapar de la atracción gravitatoria de la Luna. Esto requiere una mejora de los materiales para que puedan llegar a soportar esas fuerzas, pero además hace falta que estos se aguanten dentro de una estructura mucho más compleja que la actual, pues el propio peso en la Luna es mucho menor que en la Tierra por la diferencia en la gravedad de cada una (1,62m/s2 y 9,81m/s2 respectivamente). Por si fuera poco, para llegar a esas velocidades se requiere de mucha energía, por lo que hará falta investigar sobre métodos de acumulación de esta: el volante inercial de la base de lanzamiento, baterías de alto rendimiento energía/peso (hay que reducir costes logísticos); y evidentemente, mejoras en automatización, para que no sean necesarios humanos en el espacio, tanto para los robots enviados como para el montaje de la propia base de lanzamiento.
-Sobre la película para mantener al máximo los meteoritos: habrá que conocer con mejor precisión como aprovechar el pole lunar y de donde recogerlo para tener un proceso con unos materiales que eviten que el meteorito pierda mucho peso o explote antes de impactar contra la superficie terrestre.
-Sobre cálculos orbitales: para predecir con precisión donde pueden caer los meteoritos y cuando realizarlos según las características de la base de lanzamiento, la geometría de la roca, las diferencias de densidad de la roca (es prácticamente imposible que sean uniformes)...
-Sobre maximizar la eficiencia en los lanzamientos de larga distancia: para reducir costes de envío de material terrestre a la Luna.
-Sobre el conocimiento de la superficie luna: para saber donde es posible crear minas de interés por los recursos que se pueden obtener.
¿Podrá competir contra la minería terrestre?
Aunque haya dado ese plazo de 60-80 años, no creo que la sustituya en absoluto, pero sí que pueden encontrarse ciertos materiales para competir en mercados muy concretos: isótopos extraños o elementos poco disponibles en la Tierra (como el iridio u osmio).
Esta minería espacial NO consistiría en ir con naves espaciales y traer meteoritos o rocas lunares/marcianas a la Tierra, debido a que se requiere una cantidad enorme de combustible y lanzar cohetes requiere de mucha mano de obra y material: no es eficiente a nivel económico. Además, llevar a humanos también es un riesgo enorme, cosa que encarece más los costes y puede explotar la fruta de la empresa/gobierno en caso de catástrofe.
Para el plazo de tiempo mencionado, de 60-80 años, únicamente se usaría la Luna como base de operaciones. Ello se debe a que otros planetas quedarían demasiado lejos, y además la gravedad sería tan elevada que haría muy costoso el llevar materiales allí o traerlos a la Tierra. La idea principal es recoger minerales de interés de la corteza lunar, ya sea meteoritos impactados o rocas lunares fácilmente procesables: importante esto, porque la base debe ser lo más ligera posible para reducir los costes de logística ¡cada kg de material que se quiera llevar a la Luna cuesta (actualmente) 10 veces su peso en oro!
Además, en ese plazo estimado, tampoco sería una locura esperar que se pudieran desviar asteroides que se aproximaran con técnicas basadas en el efecto Yarkovsky (aumentar/disminuir la radiación sobre la superficie del meteoroide/asteroide), aún así lo veo excesivamente rebuscado por la necesidad de que pase suficientemente cerca un meteoro interesante. Pero eso ya es harina de otro costal.
Y la gran pregunta ¿Cómo se haría? Lo primero de todo es enviar a la Luna vehículos automatizados (algo en lo que ya se tiene experiencia) impulsados mediante generación eléctrica fotovoltaica, con herramientas para poder sacar los minerales o incluso tratarlos mínimamente (eliminando guanos para poder minimizar el peso de lo que se envíe a la Tierra), y llevarlos a una base de lanzamiento. La base de lanzamiento es lo más complicado, nunca hecho hasta ahora, debería ser de impulsión centrífuga para no tener que estar llevando combustible constantemente a la Tierra, pero no iba a ser una tarea fácil a pesar de tener usarse actualmente desde la Tierra. El resto consistiría en lanzar las rocas a la Tierra desde la base, aunque deberían cubrirse con algún material para que se degradaran lo mínimo posible durante su entrada en la atmósfera, y que de esta manera los meteoritos recogidos fueran del mayor tamaño posible, sin perder material por el camino. Aunque a todo esto hay que sumarle otro problema: a saber donde cae luego el meteorito, pues será imposible guiar la roca lanzada (no tendrá combustible para maniobrar) y no se puede crear un punto de aterrizaje concreto ya que la posición relativa entre la Tierra y la Luna cambia constantemente; no obstante, gracias a que la Luna siempre mira a la Tierra por la misma cara, podría ser sencillo ajustar las horas de lanzamiento para que cayera dentro de la longitud terrestre deseada.
¿Qué retos tecnológicos hay que superar?
-Sobre la base de lanzamiento: actualmente la empresa SpinLaunch tiene una base de lanzamiento en nuestro planeta, alcanza una velocidad de 8000km/h, pero se requieren 8600km/h para escapar de la atracción gravitatoria de la Luna. Esto requiere una mejora de los materiales para que puedan llegar a soportar esas fuerzas, pero además hace falta que estos se aguanten dentro de una estructura mucho más compleja que la actual, pues el propio peso en la Luna es mucho menor que en la Tierra por la diferencia en la gravedad de cada una (1,62m/s2 y 9,81m/s2 respectivamente). Por si fuera poco, para llegar a esas velocidades se requiere de mucha energía, por lo que hará falta investigar sobre métodos de acumulación de esta: el volante inercial de la base de lanzamiento, baterías de alto rendimiento energía/peso (hay que reducir costes logísticos); y evidentemente, mejoras en automatización, para que no sean necesarios humanos en el espacio, tanto para los robots enviados como para el montaje de la propia base de lanzamiento.
-Sobre la película para mantener al máximo los meteoritos: habrá que conocer con mejor precisión como aprovechar el pole lunar y de donde recogerlo para tener un proceso con unos materiales que eviten que el meteorito pierda mucho peso o explote antes de impactar contra la superficie terrestre.
-Sobre cálculos orbitales: para predecir con precisión donde pueden caer los meteoritos y cuando realizarlos según las características de la base de lanzamiento, la geometría de la roca, las diferencias de densidad de la roca (es prácticamente imposible que sean uniformes)...
-Sobre maximizar la eficiencia en los lanzamientos de larga distancia: para reducir costes de envío de material terrestre a la Luna.
-Sobre el conocimiento de la superficie luna: para saber donde es posible crear minas de interés por los recursos que se pueden obtener.
¿Podrá competir contra la minería terrestre?
Aunque haya dado ese plazo de 60-80 años, no creo que la sustituya en absoluto, pero sí que pueden encontrarse ciertos materiales para competir en mercados muy concretos: isótopos extraños o elementos poco disponibles en la Tierra (como el iridio u osmio).
