La exministra socialista que sugiere devolver Ceuta y Melilla a Marruecos
La exministra socialista María Antonia Trujillo ha vuelto a poner sobre la mesa lo que muchos consideran un tabú: la devolución de Ceuta y Melilla a Marruecos. La declaración, difundida en redes sociales, ha reabierto una controversia que parecía enterrada bajo el consenso de la soberanía española. Pero la realidad es más compleja que un simple tuit.
Una declaración que incendia las redes
Según un tuit difundido, Trujillo, que fue ministra de Vivienda con José Luis Rodríguez Zapatero, sostiene que Ceuta, Melilla y el Sáhara deberían ser marroquíes. La atribución no ha sido confirmada oficialmente, pero ha bastado para encender la mecha. Se ha señalado que su pareja, de origen marroquí, falleció hace años, un dato que algunos interpretan como influencia, aunque no hay evidencia de ello. Lo cierto es que la reacción ha sido inmediata: desde la exigencia de su destitución hasta la acusación de alta traición, pasando por la petición de un consejo de guerra.
El argumento histórico: ¿devolver algo que nunca fue ajeno?
La respuesta más repetida es que técnicamente es imposible devolver algo que nunca perteneció a Marruecos. Ceuta y Melilla son españolas desde antes de que existiera el país alauita como tal. El exdiputado de VOX Javier Ortega Smith lo resumió al responder a un diplomático israelí que llamó a estas ciudades «enclaves coloniales»: Ceuta pertenece a la Corona española desde el siglo XVII. La comparación con Kaliningrado o con la parte europea de Turquía se utiliza para cuestionar el concepto de «devolución»: si se aplicara ese criterio, habría que revisar media Europa.
El trasfondo económico y migratorio
Bajo la superficie, la presión migratoria es el verdadero campo de batalla. La frontera de Ceuta y Melilla es un punto de fricción recurrente, con incidentes en la valla y entradas masivas que se han convertido en un problema estructural. En el hilo se menciona la cifra de 300 muertos de pescadores españoles a manos del Frente Polisario en el Sáhara, un dato que se usa para argumentar que cualquier cesión sería un premio a la violencia. También se alude a la posibilidad de que «se cuelen 60.000» migrantes en un solo día, una hipérbole que refleja el temor a una crisis humanitaria y de seguridad.
El escenario geopolítico: la «Operación Ceuta»
Un análisis difundido en redes va más allá y plantea un escenario de confrontación: en la primavera de 2026, España habría desafiado a Washington al negarse a permitir el uso de las bases de Rota y Morón para ataques contra Irán, y al rechazar el objetivo del 5% del gasto en defensa de la OTAN. Trump habría amenazado con represalias, y la opción arancelaria quedó descartada. En ese contexto, Marruecos habría ejecutado una operación coordinada para presionar sobre Ceuta. Es un relato especulativo, pero circula con fuerza entre quienes ven una conspiración internacional.
La cuestión de fondo sigue ahí: la presión migratoria, el equilibrio con Rabat y la defensa de la soberanía. Si la declaración se confirma, el coste político para el PSOE podría ser alto, pero la historia reciente muestra que estos asuntos se enfrían rápido. Lo que no se enfriará es la tensión en la frontera.