Yo desde mi humilde experiencia les digo una cosa, antes de plantearse cobrar una paga por minusvalía, discapacidad, retrat o locura mental, piensen que en el mejor de los casos, aunque les diese para vivir, supondría renunciar definitivamente a llegar a formar una familia.
Ya sé que la vida está muy difícil, y que buscar trabajo también. Pero como se suele decir, a quien algo quiere, algo le cuesta. Y en mi modesta opinión, renunciar a ser un hombre de provecho, casarse y tener descendientes, es poco menos que renunciar a vivir una vida que merezca la pena.
Al menos no hagan como yo e intentenlo, porque la vida es como un tren que nunca da marcha atrás y ni tan siquiera vuelve a parar en la misma estación.
Para convertirse en un perceptor de ayudas siempre habrá tiempo. Pero no se conformen con eso, luchen por tratar de hacer algo con su vida.
Porque la vida a fin de cuentas es básicamente eso, nacer, estudiar, trabajar, casarse, tener descendientes y morir. Todo lo demás es completamente sucedáneo.
Y si las cosas no les salen bien, pues qué se le va a hacer. Pero que no haya sido por ni tan siquiera haberlo intentado: