Abucheos a Mónica García en Ceuta: la gestión migratoria enciende a los sanitarios
La visita tenía una agenda de trabajo, pero acabó en bronca. La ministra de Sanidad, Mónica García, se vio en el centro de un coro de gritos en Ceuta. «¡Sinvergüenza, dimisión!», coreaban los profesionales sanitarios concentrados a su paso. No era una protesta improvisada: entre los asistentes circulaba con fuerza la acusación de que la ministra ha restado importancia a la salud de los miles de migrantes que llegan a la ciudad.
El origen del enfado: la supuesta tesis de la ministra
Las críticas apuntan a declaraciones atribuidas a Mónica García según las cuales los migrantes llegan en buen estado de salud y que quien enferma lo hace ya en España. La afirmación, difundida por varios asistentes, choca con la realidad que viven los equipos médicos de Ceuta: una presión asistencial multiplicada por una entrada masiva de personas que, en algunos relatos, se cifra en 80.000 en una sola jornada.
Mucho más que un gesto de mal humor
Detrás del abucheo asoma un malestar más profundo. Para una parte del colectivo sanitario, la visita de la ministra llega en un contexto de recursos limitados y de un sistema que acusa décadas de infrafinanciación. Frente a esa lectura, otros ven una operación de crispación orquestada que utiliza a los profesionales como altavoz político. Lo cierto es que la bronca deja en evidencia la fractura entre el relato oficial y la experiencia cotidiana en una ciudad de frontera.
La anécdota para resumir el clima: el ministerio no ha corregido, de momento, las frases que encendieron la polémica. Y cuando las instituciones callan, el silencio también es un dato.