Monterroso cierra su piscina por un reto viral: la sombra del prejuicio
El municipio lucense de Monterroso ha tenido que cerrar su piscina municipal esta semana a causa de un reto viral que consiste en defecar en el agua. La decisión, que ha causado revuelo, llega apenas un año después de que los vecinos se declararan "felices" con la acogida de migrantes procedentes de Malí. La coincidencia temporal ha bastado para que algunos deduzcan una relación directa, a pesar de que las autoridades apuntan a un fenómeno extendido entre adolescentes.
Un año de convivencia, un verano de retos
En 2024, Monterroso recibió con los brazos abiertos a un grupo de inmigrantes malienses. Las crónicas locales hablaban de integración y satisfacción vecinal. Doce meses después, la piscina municipal se ha convertido en el epicentro de una polémica que mezcla higiene pública y prejuicios. El cierre, motivado por un acto vandálico vinculado a un reto viral, ha reabierto un debate incómodo: ¿está realmente relacionado con la presencia de migrantes?
La respuesta, según los hechos conocidos, es no. El mismo reto –bautizado informalmente como "caca en la piscina"– se ha detectado en otras localidades gallegas y españolas durante el verano de 2025, sin que medie comunidad migrante alguna. La Fiscalía investiga el fenómeno como un desafío juvenil difundido en redes sociales, no como un patrón cultural.
El ruido de fondo en las redes
A pesar de la evidencia, en los foros y redes no han faltado quienes vinculan ambos sucesos con frases como "los gallegos pidieron musulmanes, los zurullos son daños colaterales" o "no veo mucho moreno en esa piscina". La ironía y el sarcasmo campan a sus anchas, mientras el Ayuntamiento mantiene el cierre preventivo para desinfección y clama por sentido común.
La realidad es tozuda: el reto viral es un problema de salud pública que afecta a piscinas de toda España, sin distinción de origen. Y Monterroso, que apostó por la integración, ahora sufre el estigma de una coincidencia que no lo es.
Lo que queda tras el cierre
El caso ilustra cómo dos noticias inconexas –una integración exitosa y un acto vandálico– pueden enlazarse en el imaginario colectivo para alimentar narrativas excluyentes. Mientras el agua de la piscina se depura, el pueblo se enfrenta a un desafío mayor: no dejar que un reto estúpido eche por tierra un año de convivencia.