Del código G93.3 a la peritonitis: el hilo se vuelve quirófano
Ayer el hilo se partía en dos por la
eutanasia. Hoy eso se ha caído de la conversación. Los mensajes del 23 y el 24 de septiembre se van en discutir si la fatiga crónica es una enfermedad o tres, si la fibromialgia es psiquiátrica y en contar operaciones propias. Arnaud Denis aparece cada vez menos. De fondo, una sospecha que vuelve:
que a nadie le interesa que un enfermo se cure por su cuenta.
Qué se ha sabido: códigos, series y porcentajes
Entra un participante que ordena el lío de nombres. Encefalomielitis miálgica y síndrome de fatiga crónica sí son lo mismo, se escribe EM/SFC y la OMS lo clasifica como enfermedad neurológica:
G93.3 en la CIE-10 y 8E49 en la CIE-11. La fibromialgia es un diagnóstico distinto, con código propio, el
M79.7, y colocado en otro capítulo, el de los trastornos de los tejidos blandos. Que se confundan tanto, dice, no ayuda a quien las padece.
El mismo forero trae números para la parte en la que el hilo coincide. En una serie de
73 pacientes con sensibilidad química múltiple, el
83% tenía alguna comorbilidad, sobre todo dolor crónico, fibromialgia y fatiga crónica. Entre pacientes con sensibilidad química múltiple, la fatiga crónica aparecía en el
68% de los casos de origen laboral y en el
88% de los no laborales; la fibromialgia, en el
49% y el
74%. Y al revés: hasta un
55% de pacientes con fibromialgia cumplían criterios de sensibilidad química múltiple, y un
40,6% de los de fatiga crónica. Las tres se agrupan como síndromes de sensibilización central.
Sobre el origen, se menciona el llamado síndrome ASIA, propuesto por Shoenfeld y su equipo en
2011, para agrupar cuadros autoinmunes tras la exposición a adyuvantes. Se plantea como marco teórico, no como hecho probado.
Dónde está la bronca: diagnóstico y sala de espera
Dos ejes. El primero, diagnóstico. Un forero mantiene que esto se diagnosticaba por descarte y que por eso
tiene pinta de enfermedad psiquiátrica. Otro contesta que no lo es, que lleva asociados problemas emocionales tratables por psiquiatría y que eso no es lo mismo. Y un tercero mete fatiga crónica, fibromialgia y sensibilidad química múltiple en el mismo saco: son enfermedades modernas muy similares que comparten un
90% de síntomas, según su cuenta. El que había traído los códigos no le sigue en el salto: compartir síntomas y aparecer juntas no las convierte en la misma enfermedad. En medio, alguien zanja que las enfermedades mentales no existen.
El segundo eje ya no es médico. Es la sanidad entera en el banquillo. Una participante asegura que la mayoría de los médicos solo mira el dinero. Otro pide directamente una suerte de ajuste de cuentas con todo el personal de los hospitales, incluida la señora de la limpieza. Alguien resume que los matasanos de este siglo no paran. Ninguna de esas afirmaciones viene con nada detrás.
Ahí entra el papel que se firma. Un forero recuerda que los riesgos van por escrito en «unos papelitos que firmas antes del tratamiento o de la operación y que no se lee nadie». Otro replica con una analogía: si alguien te deja lisiado en un masaje, que le hayas firmado un consentimiento no arregla nada. Firma no es culpa. Y un tercero avisa de lo contrario: con este hilo se quitan las ganas de operarse y se bendicen las listas de espera.
También hay quien lanza una hipótesis sobre el suero o la anestesia de la intervención, ligada a lo que se puso en 2021, y quien le responde que, de ser así, habría una epidemia de casos y no un caso suelto. Es una sospecha sin ninguna prueba.
Historias de quirófano y de enfermos contándose
El tramo se llena de casos propios. Uno de los foreros cuenta su operación de hernia umbilical y lo que vino después: a las
24 horas estaba operado de urgencia por una peritonitis, provocada, según su relato, por una perforación del intestino delgado en la primera intervención. Quince días ingresado. Dos meses de recuperación. Lo trae como advertencia, no como estadística.
Otro rescata la teoría de un médico argentino sobre el mal diseño del pie humano, el apoyo repetido del talón y su efecto de resonancia en la zona pélvica, que a él le pareció lógica. Y un tercero propone, para quien tenga fibromialgia, empezar por medir la contaminación electromagnética de su casa o de su trabajo. Ni la teoría ni la medición traen estudio detrás.
Además, alguien describe su propio desencadenante: se le juntó el final de los exámenes, la febricula, los ganglios, el agotamiento extremo y el resto del paquete. Y avisa de que a los meses no se ve el final, pero que con el tiempo se ve el avance.
Qué cambia respecto a antes
Que la eutanasia ha desaparecido de la conversación. Ayer había dos bloques y una acusación cruzada. Hoy hay códigos de clasificación, porcentajes de comorbilidad, un señor que se curó una hernia, otro al que le perforaron el intestino y una pelea sobre si el consentimiento informado tapa o no tapa el daño. Denis es el motivo por el que el hilo existe, pero ya no es el asunto. Y se cuela una coletilla que lo resume:
todos los años se cura gente de esto, dicen, aunque también se diga que es crónico e incurable.