La falsa muerte de Jorge Sanz: cómo un bulo recorrió las redes
Un actor que muere dos veces: primero en los rumores, después en el olvido. A finales de enero de 2024, un hilo en la trastienda de internet aseguraba que Jorge Sanz había fallecido por complicaciones de su oreja deforme y ahogado en deudas. El nombre del actor –cara conocida del cine español desde niño, con títulos como 'Valentina' o 'Si te dicen que caí'– se cubría de pésames y epitafios digitales. Pero había un problema: no estaba muerto.
El origen del bulo
La discusión se incendió con una publicación que enlazaba un artículo de ABC del 17 de enero de 2024, que describía el drama personal del actor: ahogado en deudas y con una hija a su cargo. Nada de muerte. Sin embargo, el mensaje añadía: «por complicaciones de su oreja deforme y ahogado en deudas» y daba el pésame. Rápidamente, otros usuarios aportaron supuestos detalles: un derrame cerebral en el Gregorio Marañón, una sobredosis de torreznos, que le incineraban mañana. La ironía y el cinismo se mezclaban con supuestas fuentes de urólogos y urgencias.
La realidad: vivo, pero mal
Frente al torrente de falsedades, algunos usuarios trajeron cordura. «Es mentira que haya muerto», advertía uno al inicio. Otros confirmaron que Sanz seguía vivo, aunque con problemas: «Está hecho canela a sus 55 años, pero no veo nada de que esté muerto». El propio ABC, en su artículo real, no mencionaba fallecimiento alguno, sino una situación financiera delicada. El bulo, alimentado por el humor negro y la confusión, se desinfló cuando medios serios no recogieron la noticia. «En la Sexta no han dicho nada», apuntó un escéptico.
Lo que queda del actor
Más allá del bulo, el hilo dejó anécdotas de quienes se cruzaron con Sanz: un actor llano, simpático, que se tomaba cervezas en Tribunal o paseaba en patinete por Torrelodones. También la historia de su relación con la actriz Paloma Gómez, fallecida a los 46 años. La última palabra la puso el usuario que inició la controversia: «murió pobre». Pero no, Jorge Sanz sigue vivo, aunque –como tantos en la profesión– malviviendo entre el olvido y las deudas.
La lección es vieja: en internet, la muerte de un famoso corre más que las exequias. Y la verificación, siempre a la cola.
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