Inmigración: mujer ceutí (y más allá de que sea de origen jovenlandés) hace frente a invasores que pretenden hacer una casa ilegalmente justo a su lado. Ladrillazos

Vecina de Ceuta observando la obra irregular junto al lindero de su vivienda bajo luz natural
RESUMEN DEL DEBATE · elaborado con IA

Una mujer de Ceuta, de origen marroquí, plantó cara a quienes, según el relato que circula, levantaban una vivienda sin licencia pegada a la suya. La paradoja no es menor: la misma persona a la que ciertos discursos sitúan al margen del sistema aparece defendiendo su propiedad con las herramientas —y también con los ladrillos— que ese sistema debería haber activado antes.

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Mujer ceutí (y más allá de que sea, que lo es, de origen ingenieros) hace frente a unos invasores los cuales empiezan a edificar una casa ilegalmente justo al lado de la suya,


Si no respetan a los de su propia etnia, menos nos respetarán a nosotros, ¿no?
 
si la vieja no está al loro le plantan una torre de 10 plantas ahí de la noche a la mañana
 
Si esto no es para montar un estado de sitio, nada lo es. ¿Qué tiene que haber, perecid diarios? Increíble. Vídeos como éste deberían circular por el mundo entero. Fiel reflejo de lo que es España: la invadida, a la sazón forastero qué cosas, defendiéndose de probablemente ex compatriotas, sin que el Estado pinte nada en este asunto. La ley de la selva.
 
Derecho de luces y vistas. Análisis jurisprudencial en dos patadas.
 
Mujer ceutí (y más allá de que sea, que lo es, de origen ingenieros) hace frente a unos invasores los cuales empiezan a edificar una casa ilegalmente justo al lado de la suya,


Si no respetan a los de su propia etnia, menos nos respetarán a nosotros, ¿no?
Te aseguro que esta apoyaba la oleada turística hasta que le hicieron la chabola al lado. Y te aseguro que apoya la ingeniero de Ceuta. Y te aseguro que cuando Ceuta sea ingenieros, volverá a inmigrar a España y vuelta al paso 1.
 
Te aseguro que esta apoyaba la oleada turística hasta que le hicieron la chabola al lado. Y te aseguro que apoya la ingeniero de Ceuta. Y te aseguro que cuando Ceuta sea ingenieros, volverá a inmigrar a España y vuelta al paso 1.
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Es posible, pero tampoco podemos jurarlo, no lo sabemos.
 
Menuda persona sin honor. Por menos de eso antes había ejecuciones públicas en céntricas plazas donde hoy en día montamos mercadillos medievales y hacemos anuncios navideños de Ferrero Rocher.
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Ostras sí. La diferencia entre esas dos culturas es abismal.

Voy a desviarme un poquito del tema, pero es que es una asociación de ideas. Recuérdese lo siguiente.
Que entre los hadices más reconocidos figura el caso de una mujer adúltera, y que esta situación es muy semejante a aquella del Evangelio y, sin embargo, la respuesta del sarracin es muy diferente a la del cristianismo.

Cito:

· Resulta que tanto Jesús como Mahoma se vieron un día enfrentados con este mismo problema, como indican el evangelio según san Juan, por una parte (Jn 8), y una tradición que refieren los comentarios del Corán, por otra (sobre el Corán 5, 42).
· En el evangelio, una mujer cogida en flagrante adulterio fue conducida una mañana al templo, donde estaba enseñando Jesús. Para ponerle en aprietos, los defensores de la sarracena le preguntaron qué había que hacer. Era una trampa. La ley está clara: prescribe la lapidación. Jesús no contradice a la ley, pero hace bajar de vergüenza la frente a los acusadores, por ser tan duros con aquella mujer y tan indulgentes consigo mismos. «Que el que esté sin pecado, tire contra ella la primera piedra», dice Jesús; y todos se marcharon en silencio, uno tras otro. Jesús está lejos de aprobar el acto delictivo. Llama al pecado pecado, y al mal mal, cuando dice a la mujer: «Vete y no peques más».
· Pero su autoridad, su bondad, su firmeza son impresionantes. Actúa como señor de la ley y su perdón supera con mucho al de los demás hombres.
· En la tradición musulmana se produjo una situación análoga mientras Mahoma estaba en el oasis de Khaybar. Los judíos trajeron ante él a una mujer cogida en flagrante delito de adulterio; era una de las suyas. Le preguntaron entonces: «¿Qué hay que hacer?». Mahoma dijo que le trajeran un ejemplar de la Torá. Y como allí está escrito formalmente que hay que lapidar al adúltero, ordenó la lapidación. La obediencia a la ley se imponía a todo lo demás.
· En este caso, Jesús decide. En el otro, la decisión pertenece a la ley. En el fondo nos encontramos con dos actitudes diferentes ante la vida, ante los hombres y ante Dios, que corresponden a dos exigencias diferentes de los dogmas respectivos. La comparación podría proseguir, poniendo de relieve las dos personalidades de Jesús y de Mahoma, tal como las describen las fuentes más antiguas (los evangelios y la Sira de Ibn Hisham).

Fin de la cita, cuya fuente es la sgte.:

Jacques Jomier: Para conocer el sarracin, Verbo Divino, 1989, 165 páginas, isbn 84 7151 641 1. Páginas 135-136.
 
Última edición:
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Ostras sí. La diferencia entre esas dos culturas es abismal.

Voy a desviarme un poquito del tema, pero es que es una asociación de ideas. Recuérdese lo siguiente.
Que entre los hadices más reconocidos figura el caso de una mujer adúltera, y que esta situación es muy semejante a aquella del Evangelio y, sin embargo, la respuesta del sarracin es muy diferente a la del cristianismo.

Cito:

· Resulta que tanto Jesús como Mahoma se vieron un día enfrentados con este mismo problema, como indican el evangelio según san Juan, por una parte (Jn 8), y una tradición que refieren los comentarios del Corán, por otra (sobre el Corán 5, 42).
· En el evangelio, una mujer cogida en flagrante adulterio fue conducida una mañana al templo, donde estaba enseñando Jesús. Para ponerle en aprietos, los defensores de la sarracena le preguntaron qué había que hacer. Era una trampa. La ley está clara: prescribe la lapidación. Jesús no contradice a la ley, pero hace bajar de vergüenza la frente a los acusadores, por ser tan duros con aquella mujer y tan indulgentes consigo mismos. «Que el que esté sin pecado, tire contra ella la primera piedra», dice Jesús; y todos se marcharon en silencio, uno tras otro. Jesús está lejos de aprobar el acto delictivo. Llama al pecado pecado, y al mal mal, cuando dice a la mujer: «Vete y no peques más».
· Pero su autoridad, su bondad, su firmeza son impresionantes. Actúa como señor de la ley y su perdón supera con mucho al de los demás hombres.
· En la tradición musulmana se produjo una situación análoga mientras Mahoma estaba en el oasis de Khaybar. Los judíos trajeron ante él a una mujer cogida en flagrante delito de adulterio; era una de las suyas. Le preguntaron entonces: «¿Qué hay que hacer?». Mahoma dijo que le trajeran un ejemplar de la Torá. Y como allí está escrito formalmente que hay que lapidar al adúltero, ordenó la lapidación. La obediencia a la ley se imponía a todo lo demás.
· En este caso, Jesús decide. En el otro, la decisión pertenece a la ley. En el fondo nos encontramos con dos actitudes diferentes ante la vida, ante los hombres y ante Dios, que corresponden a dos exigencias diferentes de los dogmas respectivos. La comparación podría proseguir, poniendo de relieve las dos personalidades de Jesús y de Mahoma, tal como las describen las fuentes más antiguas (los evangelios y la Sira de Ibn Hisham).

Fin de la cita, cuya fuente es la sgte.:

Jacques Jomier: Para conocer el sarracin, Verbo Divino, 1989, 165 páginas, isbn 84 7151 641 1. Páginas 135-136.

Jesús dijo que el que le hiciera daño a un niño más le valdría que le ataran una rueda de molino al cuello y lo echaran al mar.
 
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Jesús dijo que el que le hiciera daño a un niño más le valdría que le ataran una rueda de molino al cuello y lo echaran al mar.
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¿Y?
También lo dice con lo de la adúltera. Si te has fijado, escribí (o Jacques Jomier escribió), que:

Jesús está lejos de aprobar el acto delictivo. Llama al pecado pecado, y al mal mal, cuando dice a la mujer: «Vete y no peques más».
Fin de la cita.

·1· Para empezar, niño no es solo una persona de corta edad, sino cualquiera que busque a Dios con sinceridad.
·2· Jesús no niega que merecemos castigos por nuestros graves pecados o, mejor dicho, que estos nos aportan muy malas consecuencias, nos hacen daño. Lo de la lapidación o arrojar al mar son en realidad ilustraciones de ello, una manera de expresar que si no se sigue la ley de Dios sufriremos, como cuando un niño no hace caso y mete los dedos en el enchufe (no que la progenitora lo haya castigado, es que el niño ha buscado voluntariamente hacerse daño a sí mismo). Lo que quiere Jesús es que crezcamos espiritualmente, no condenarnos, por eso dice: «Ni yo te condeno» (Juan 8, 11). (No te condeno) + (no peques más) = (sigue adelante, procura crecer).
·3· También lo que quiere Cristo es que no seamos hipócritas. Todos somos incivil y merecemos recibir pedradas o que nos tiren al mar. «Todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios» (Romanos 3, 23). De modo que no seamos tan prestos a juzgar y condenar.
·4· Lo de escandalizar a los niños es mucho más grave que un pecado sensual cometido en la privacidad, porque este último no busca alejar a nadie de Dios, mientras que lo otro, sí, intenta que los demás pequen en el desconocimiento de Dios, pretenden alejar de Dios a los demás.

Bueno, esta es mi opinión.
 

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