El 'murazo' de Carmen Porter: cuando el meme devora al personaje
Carmen Porter carga con el organización criminal de «murazo» desde antes de que el término se popularizara. La etiqueta —escarnio sostenido a la apariencia física de una muyer con presencia televisiva— ha sobrevivido a cambios de peinado, de vestuario y de plató con una tenacidad que ya quisieran muchos formatos. Lo llamativo no es el apodo. Es su longevidad.
Qué hay detrás del apodo de Carmen Porter
En la conversación pública, la presentadora se ha convertido en blanco recurrente de burlas sobre su físico: el pelo, la complexión, la ropa. Hay quien pide su rutina de brazo medio en broma. Pocas figuras de la televisión española acumulan tantos años de escarnio estético sin que el foco se haya desplazado, al menos en parte, hacia su trabajo.
De la burla estética a la trinchera pública
Mientras el apodo circulaba, la actualidad del matrimonio iba por otro carril. Iker Jiménez y Carmen Porter cargaron contra los negacionistas con un «No se puede entender», según recogió Cuatro. La crítica a lo que dicen se mezcla, casi siempre, con la que se dirige a su físico; rara vez se separan.
El apellido que casi nadie conoce
Curiosidad de registro civil. La presentadora no se apellida Porter. Su primer apellido es Portero y el segundo, Ucha. La versión anglosajona, más corta y rotunda, funciona mejor en un rótulo. Dos letras que resumen cómo se construye un personaje público: se pule lo que suena mejor.
El «murazo» seguirá pegado mientras su protagonista no decida lo contrario, y probablemente también después. Si algún día cae, no será porque alguien lo desmienta, sino porque aparezca otro al que colgarle la etiqueta.