El 'murazo' de Beckham: la transformación que divide a sus fans a los 51
El exfutbolista David Beckham ha vuelto a ser el centro de la conversación digital. Motivo: una transformación física radical que las redes no dudan en calificar de «murazo». A sus 51 años, el británico aparece en unas fotografías que han reabierto el eterno debate entre la genética y el bisturí.
La comparación con Brad Pitt se ha repetido hasta la saciedad, y no es casualidad. Los que defienden que el inglés ha envejecido bien señalan que en sus últimos posados sin camiseta se le ve con una vitalidad impropia de su edad. «Parece de treinta y pocos», apuntan. Hay incluso quien lo bautiza como «el antimuro», contraponiéndolo a todo lo que popularmente se asocia al envejecimiento. Frente a ellos, los escépticos recuerdan que lleva el pelo rapado para disimular la pérdida de densidad capilar y que su piel no conoce la arruga. «Más estirada que un tambor», dicen.
El antes y el después: de Ken a presentador de realities
Las fotos antiguas, rescatadas de «la prehistoria» del personaje, muestran a un Beckham imberbe, sin tatuajes en el cuello y con un rostro que parecía salido de un anuncio de colonia. Hoy, el mismo hombre es capaz de parecer un tipo duro de reality. Ese contraste ha provocado preguntas incómodas: ¿es fruto de la cirugía o de una buena vida? Hay quien menciona los implantes al estilo Rooney, quien señala los retoques, y quien prefiere creer que se trata de una simple cuestión genética.
Lo cierto es que Beckham no ha confirmado ni desmentido nada. Y mientras tanto, el «murazo» sigue alimentando el debate sobre hasta dónde llega el derecho a modificar el propio cuerpo sin dar explicaciones.