«Verdi a 432 Hz y Mozart a 444 Hz»: la afinación sin verificar
Circula una afirmación que suena a revelación y no lleva ni una nota al pie: la ópera de Giuseppe Verdi se afinaría a 432 Hz, mientras que la música original de Mozart lo haría a 444 Hz. Sobre esa base —frágil— se sostiene una jerarquía:
432 relaja, 444 energiza. Lo demás, se admite, depende de la pieza, los instrumentos y la grabación.
El problema es que el dato no está verificado. La propia fuente reconoce que no sabe si las piezas están realmente en 444 Hz o en 432 Hz y que
solo quien las subió a YouTube lo afirma. Es decir, la etiqueta del vídeo hace de certificado. «Habría que verificar si es verdad», se concede.
¿Por qué se atribuye a Verdi y Mozart esa diferencia de frecuencia?
La única referencia es la descripción con la que alguien subió las piezas a una plataforma de vídeo. No se aporta ninguna partitura, archivo ni documento que confirme las cifras de
432 y 444 Hz; la propia fuente pide verificarlas.
La afirmación se presenta como un dato llamativo, pero su único aval es la descripción de quien subió el vídeo,
sin verificar.
¿Basta una etiqueta para dar por buena la afinación? De momento, no.